counter for wordpressEscrito por: Bloody el 09 Abr 2008 -

Hace unos días un amigo mío conoció a Paula. Había oído hablar mucho de ella, pero ya se sabe cómo somos las madres, asi que imagino que hasta que no la vio no creyó que fuera exactamente como le había contado.

Lo primero que le llamó la atención fue su desparpajo… y es que el día que repartieron la vergüenza a mi hija la pilló durmiendo. Fijo.

Como pasó el día que conoció a Cyrano, mi hija no se cortó un pelo con mi amigo. En menos de media hora decidió que él era “su príncipe azul”. Jugaron a la oca, le hizo dibujos para que los pusiera en el frigo (uno de ellos de mi amigo vestido de bailarina, jeje), lo convenció de lo cansadita que estaba para que la llevara a hombros por la calle, y cuando llegó la hora de irnos tuve que prometerle que volveríamos otro día…

Más tarde, hablando con él, me aseguró que no podía parecerse más a mí.

‘Para que luego hablen de genes…’, dijo.

(…)

Ayer, mientras cenábamos, Paula nos soltó, a bocajarro además, que echaba de menos a su verdadera mamá, la que la tuvo dentro, su mamá de China.

Como era la segunda vez que sacaba el tema en lo que va de mes, intenté explicarle que su verdadera mamá no es la que la tuvo dentro, la de China. Su verdadera mamá es la que la ha cuidado desde que la tuvo en brazos la primera vez. Su verdadera mamá es la que cada noche le da un beso antes de dormir. Su verdadera mamá es la que la que la quiere más que a nadie en el mundo.

- Tu verdadera mamá soy yo, tesoro.

- Y mi mamá de China me echará de menos? – preguntó ella, que nunca suelta la presa una vez que muerde…

Le explicamos que para echar a alguien de menos hay que haberlo conocido y querido, y su mamá de China no pudo llegar a vivir con ella.

- Sin embargo, estoy segura de que piensa mucho en ti…

- Cuándo? Todos los días?

- Seguro, cielo, pensará ‘cómo estará?’, ‘la estarán cuidando bien?’…

- …’será pobre?’”- Interrumpió ella, poniendo en su boca los pensamientos de su mamá de China.

Al ver que por fin me había arrancado una sonrisa, siguió cenando como si tal cosa…

(…)

No sé quién, ni dónde le habrá hablado de esto, porque aunque sabe de sobra de dónde viene y que es adoptada, hasta ahora siempre nos hemos referido a su madre biológica como “la mujer que la tuvo dentro”, nunca como “su madre”.

Sé que este tema saldrá a relucir en más ocasiones, y espero tener respuestas para todas sus preguntas. O para casi todas.

Mientras tanto, aunque no tenga mis ojos, ni mi boca, mi nariz o mi color de piel, pienso quedarme con la impresión de mi amigo: es mi hija, y eso se nota.