Escrito por: Bloody el 07 Ago 2007 .

… si yo acabo de llegar.

Cuando llevas mucho tiempo con la misma persona, suele pasar que tus amigos, los de toda la vida, acaban convirtiéndose en amigos comunes. Amigos que aprenden a verte como la mitad indivisible de algo, y que ni siquiera se plantean que fuera de ese algo pueda haber algo más…

Pero a veces sí lo hay, personas que se cuelan en tu vida sin llamar… Cuando menos te lo esperas. Y te das cuenta de no puedes ofrecerle un hueco en ella, porque ya no te pertenece… Así que decides salir un momento… Y es entonces, cuando la ves desde fuera, cuando te das cuenta de cuánto ha cambiado…

(…)

Nos guste o no, todos dejamos cosas por el camino, sueños que no se cumplieron, principios que creímos inamovibles, amigos que pensamos que siempre estarían ahí, amores sin los que una vez no podíamos ni respirar.

Y el tiempo pasa, y no recordamos en qué momento renunciamos a ese sueño, vendimos nuestros principios, salió de nuestra vida aquel amigo, o nos dimos cuenta de que nadie muere de eso…

Y una tarde encuentras una foto antigua, o la entrada de un concierto, o escuchas una canción de hace mil años, o ves una película que habías olvidado por completo.

Y te sorprendes tarareando una canción cuya letra has olvidado, una canción que te lleva en tu vieja moto a aquel lugar dónde pasaste la noche con alguien a quien quisiste con locura, hace ya tanto tiempo… Y por un momento vuelves a tener el pelo largo, y la sonrisa en la boca, y la convicción de que vas a comerte el mundo.Por un momento…

Luego te das cuenta de que tu vida no se parece en nada a la que imaginaste. Que no sólo no te has comido el mundo, sino que el mundo te ha comido a ti. Que te ha erosionado, como la marea a los cristales que encuentra en la playa. Y tus amigos, aunque se llamen igual, tampoco son los de entonces…. Ahora habláis del trabajo, de los críos, de que a ver cuando salís, como antes, al bar donde solíais ir, a fumar unos porritos y a echar unas risas.

Entonces te cruzas con alguien como yo, alguien que te conoce con familia (pareja, niños, suegra…), con el pelo corto (el que te queda), y con la mirada cansada de quien lleva mucho camino recorrido, alguien que no ha participado en tus batallitas, que no conoce a tus amigos, que nunca montó en moto contigo. Alguien que entra cuando la película va ya por la mitad.

Y no puedes evitar pensar… “si nos hubiésemos conocido antes…  si hubieses conocido no a quien te habla de las obras de su casa, del resfriado de su niño, de la rutina de su matrimonio… Si me hubieses conocido a mí…”

(…)

Y no te das cuenta de que para mí, que he conocido al hombre que moja las tostadas con aceite en el café con leche, el que me llama para preguntarme cómo estoy, el que aparece y desaparece como el Guadiana, el que me examina de Geografía y de vez en cuando me manda un hola y se acuerda de mí en los trenes… para mí ése eres tú. Y me gusta cómo eres, Protestón.

Y que no forme parte del trío calavera, no quita para que seamos amigos, aunque tú no lo creas… amigos de esos que se pasan a tomar café, y se prestan pelis y libros, y se alegran cuando el otro lo llama. Aunque a veces pasen meses entre llamada y llamada…

Sabes? espero que al menos este post sí lo leas.