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Escrito por: Bloody el 21 Sep 2007 –

‘No sirve de nada encontrar a la persona indicada si el momento no es el adecuado’ (Chow Mo Wan, 2046).

Creo (bueno, no lo creo, lo sé) que éstas son las primeras muestras de cine asiático que comento. Imagino que la mayoría no estaréis especialmente interesados, pero no me digáis que no queda supercool preguntarle a alguien si ha visto la última de Won Kar-Wai 8)

Aunque como todo, esto del cine de autor hay que saber dosificarlo… Tengo yo un amicido (está en la frontera entre amigo y conocido) que no ve ninguna peli doblada, ninguna donde comparta sala con más de 20 personas, y ninguna que no vaya a festivales de cine independiente – últimamente le ha dado por un director húngaro, y habla de él constantemente, como si fuera un amigo de los de pedirle dinero…

A mí esa actitud me carga un poquito, la verdad, así que la última vez que quedé con él, a sabiendas de que haríamos lo que yo quisiera, me lo llevé a unos multicines que hay al lado de mi casa, a ver Death Proof con la sala petada de gente comiendo palomitas… 😀

Sin embargo, no suele ser en Death Proof, sino en pelis como éstas, que te transportan en el espacio y en el tiempo, donde uno acaba reconociéndose en alguno de sus personajes. Y es que, aquí o en Hong Kong, en la actualidad o en los años 60 (en los que transcurren respectivamente las tramas de ambas cintas), el amor, los celos, los remordimientos, el deseo y la infidelidad, hasta donde yo sé (que es un poquillo), se sufren/sienten igual.

Estas dos cintas, que comparten personaje masculino principal, más que narrar explícitamente, están llenas de primerísimos primeros planos de detalles (como las manos de la protagonista mientras enrolla sus dedos en el cable del teléfono) que cuentan más de lo que parece.

La música -podéis comprobarlo en los trailers si le dais al play- es sencillamente preciosa, aunque sólo fuera por eso ya habría merecido la pena verlas. Lástima que en el Corte Inglés (como de costumbre) no supieran de qué les hablaba cuando pregunté por las respectivas bandas sonoras…

En cuanto al vestuario, son precisamente los vestidos de cuello mao, ajustados como guantes a los cuerpos perfectos de las protagonistas, los encargados de hacernos saber, de un modo muy sutil, que los días (en Deseando amar), y las numerosas amantes de un despechado Chow Wo Man (en 2046), pasan.

Por último, si es que he conseguido que os pique la curiosidad y os da por verlas, deciros que lo hagáis en este orden, ya que ‘Deseando amar’ (inesperada traducción del título en inglés In the mood for love) y ‘2046‘ son el antes y el después en la vida del protagonista.

¡¿Cómo que el antes y el después de qué?! ¿¿¿Pero… pero es que no os habéis enterado de nada???