Escrito por: Bloody el 07 Dic 2007

Ayer, aprovechando que estaban aquí mis padres, Chema y yo fuimos a comer a nuestro restaurante favorito, el Porta Rosa, un italiano auténtico donde hemos celebrado todas las cosas importantes que nos han pasado desde que nos fuimos a vivir juntos.

Hacía tanto que no íbamos que no recordaba lo buenos que estaban los raviolis rellenos de setas… ni lo que era comer con alguien que, después de 14 años, te coge la mano entre plato y plato y te ve guapa reflejada en una cuchara…

Al acabar, en vez de volver a casa para ver roncar a mi madre, decidimos dar un paseo y entrar en un café de indias.

Allí sentados, nos pusimos a hablar de lo que esperábamos de nuestras vidas, como pareja y como personas, de cómo estaba afectando a ellas mi recuperación, de las cosas a las que habíamos renunciado, de las que nos quedaban por hacer, de nosotros, de él, de mí… La diferencia es que yo hablaba en un tiempo verbal y él en otro.

Es curioso cómo puedes convivir con una persona, despertarte a su lado, compartir mesa, cama, ducha (a veces), y no darte cuenta (o no querer dártela) de que algo pasa. Y cómo de repente, un detalle, una palabra, un gesto, puede hacer que todo lo que ha estado guardando tome forma, se haga visible… tanto si quieres, como si no.

(…)

Uno de los usos del presente perfecto (en inglés) es hablar de cosas que no han pasado, pero que aún pueden pasar. En ese sentido, podría entenderse que el presente perfecto habla de futuro, de sueños.

Por contra, el pasado simple cierra capítulos, habla de renuncias, de cosas que no pueden ser y no hay nada que hacer al respecto. Cuando usamos el pasado simple, es como si reconociéramos que es ya demasiado tarde.

Por ejemplo, si dices I’ve never been in Paris (Nunca he estado en París/ Nunca he ido a París), se entiende que aunque no has ido, no descartas la posibilidad de ir algún día. Porque nunca se sabe. Pero si dices I never went to Paris (No he ido a París), no sólo no has ido, sino que sabes, de algún modo (por las circunstancias que sean) que jamás irás…

(…)

Hace un año pensaba en mi vida en pasado simple. Tenía la sensación de que el tiempo se me escapaba entre los dedos, de que era demasiado tarde para cambiar las cosas que no me gustaban, que estaba demasiado enferma para plantearme retos, que los sueños eran para los que podían permitírselos, no para mí…

Ahora sin embargo me gusta pensar que mi vida (la que tengo por delante) es un presente perfecto, aunque a veces no sea fácil.

I’ve never seen the snow/ Nunca he visto la nieve.

I’ve never made love on a beach/ Nunca he hecho el amor en una playa.

I’ve never drunk wine/ Nunca he probado el vino.

I’ve never…