counter for wordpressEscrito por: Bloody el 14 Ene 2009 –

Ayer por la tarde Paula quiso ver “Aladín”. Normalmente negociamos qué peli poner, sobre todo si se trata de una que no nos gusta a las dos. Pero lo cierto es que yo estaba chateando y me daba un poco igual, así que acabé tragándome “Aladín”, aunque fuera de fondo.

Cuando acabó la peli, quiso poner el segundo dvd, el del contenido extra. Total. De perdidos al río… pensé. Y la dejé que lo pusiera también.

Al acabar el recorrido virtual en la alfombra mágica, comenzó una actividad en la que el genio de Aladín te decía que pidieras un deseo…

Supongo que si a una niña que aún no ha cumplido 6 años le dicen que pida un deseo, lo más normal es que pida algún juguete que le haya visto a otra niño, o que la dejen hacer algo que normalmente no haga (como tomar Coca-Cola). Pero se ve que Paula tiene todos los juguetes que quiere, y que la Coca-Cola le da un poco igual, porque no fueron por ahí los tiros…

– Quiero tener un marido muy muy bueno y que no me pegue.

Ése fue su deseo. Kraka!

Dejé lo que estaba haciendo y le pedí que repitiera lo que había dicho. No, no había oído mal… quería un marido muy bueno y que no le pegara

Mira que a estas alturas nada de lo que diga debería sorprenderme. Mira que es difícil dejarme a mí sin palabras. Pues así me quedé. Cuando se me pasó un poco la sorpresa, le pregunté que por qué pedía eso, y ella, como si fuera algo obvio, me respondió:

– … Pues porque no quiero que me peguen!

Yo sabía que hacía poco, con motivo del día contra los malos tratos, en clase de música les pusieron una canción que hablaba de un hombre que le pegaba una puñalada a su mujer y la mataba… (sí, lo mismo pensé yo… muy apropiada para una clase de pre-escolar). Y como cuando escucha canciones en inglés y me pregunta que de qué tratan, ahora al parecer me tocaba explicarle ésta…

Por supuesto, siempre podía abusar de su confianza y quitarme el marrón de encima. Decirle que era sólo una canción. Que esas cosas no pasan. Pero sí que pasan. Así que aproveché la ocasión para hablarle del tema. Le dije que nadie tenía que pegarle, nunca, bajo ninguna circunstancia. Debió verme tan seria que me contestó: “si a mí me pegaran me defendería dándole una patada” (para algo es cinturón amarillo-naranja de Kárate, supongo). Entonces le expliqué que la cosa no era tan sencilla, que nadie se casa con un maltratador sabiendo que lo es, que cuando a una mujer le pegan por primera vez le pilla tan de sorpresa que ni siquiera puede reaccionar. Pero que a partir de ahí sólo hay una cosa que debas hacer: salir de donde estés, denunciarlo a la policía, y contárselo a las personas que te quieren. Aunque no sea más que una torta. Aunque te pidan perdón inmediatamente.

Entonces ella me dijo

– Bueno, una torta no es para tanto.

Yo estaba alucinando.

– Cómo que no es para tanto? Claro que lo es. Nadie tiene que pegarte, ni una torta, ni media. Ni levantarte la mano siquiera. Cómo que no es para tanto, Paula?

– Es que en el cole a veces nos peleamos y nos pegamos, pero luego hacemos las paces…

Le expliqué por qué era diferente. Le hablé de los maltratadores. Le dije que un hombre que le pega a una mujer no es un hombre. Es una mierda. Un cobarde. Y sí, le conté, hay hombres que les pegan a sus mujeres, porque están enfadados, porque les ha ido mal en el trabajo, porque han bebido demasiado alcohol, por celos. Ésos son sus motivos, los que ellos dan. Pero ninguno es una razón. Porque nunca, jamás, existen razones para pegarle a una mujer.

Cuando llegó Chema y se lo conté, se quedó como yo, a cuadros. Volvimos a hablar con ella, esta vez los 2, pasándonos la pelota, sólo para afianzar: Que un maltratador no es un hombre. Que para empezar, no debe dejar jamás que su pareja le falte al respeto, que le grite o que la insulte. Mucho menos que le pegue.

Y que eso no debe ser ningún deseo.

Espero que le haya quedado claro…