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Escrito por: Bloody el 28 Oct 2009 –

– No le pongas nombre. Si se lo pones, seguro que llama el dueño y se la lleva.

– Y no es eso lo que quieres?¡¡

– Psiiii….

En ésas estaba yo, dialogando conmigo misma (definitivamente, tengo que darle la razón a Fer: estoy pa’llá), cuando vi la chapa de Sugus que llevo en la bolsa de la cámara.

– Cielo, qué te gusta más Sugus o Marta?

– Qué??

– El nombre para la gata. Sugus o Marta? Marta, como la gata de McCartney… bueno, en realidad era Martha. Hasta le dedicó una canción, no la conoces?

– Nop… Pero Sugus me gusta.

Y así fue como Sugus se quedó con ese nombre. Al menos hasta el martes a la hora de comer, cuando el dueño me llamó para preguntarme cuándo podía pasarse a recoger a Dori… Al parecer vivía en el bloque de al lado, en el ático, y la gata, que estaba la mayor parte del tiempo en la azotea, se había pasado a la nuestra sin que se dieran cuenta.

Dejé la comida en el plato, y a Chema, a Nacho, a Paula y y a mi padre (que estaba de visita y nos había invitado a comer fuera) plantados a la mesa, y me vine para casa.

En el portal me esperaba un niño de unos 12 años con un trasportín para gatos. Parecía contento, pero no demasiado. No lo suficiente. Y desde luego, no todo lo ansioso que cabría esperar. Entramos en casa y allí estaba ella, en el sofá, encima de su mantita. El niño la llamó ‘Dori¡ Hola, Dori…’. Pero Sugus no sólo no se inmutó, sino que pasó de él una cosa mala…

Malo, pensé yo.

La cogí en brazos y me despedí de ella, diciéndole que no se escapara más. El niño, con más fuerza que maña, intentó meterla en el trasportín, pero Sugus no estaba por la labor. Al final tuve que ser yo la que la metiera, sintiéndome una traidora por hacerlo…

Al cerrar la puerta supe cuánto la iba a echar de menos, aunque sólo la hubiera tenido un día y medio. Nacho también estaba triste, más incluso que yo. Fuimos todo el camino hasta la facultad hablando de ella, tratando de convencernos el uno al otro de que era lo mejor que podía pasar, un problema menos para nosotros y la satisfacción de saber que has hecho lo correcto.

Satisfacción? Una chica polla¡ Los dos sabíamos que nos la hubiéramos quedado encantados, y los dos estábamos seguros de que ella, de haber podido elegir, habría preferido quedarse. Pero así eran las cosas…

Al llegar de clase, me di cuenta de que no tenía ninguna urgencia por subir a casa, así que me entretuve quitando todos los carteles que había puesto por la zona (unos 20). Cuando Nacho llegó estaba aún más triste que a medio día, así que propuse ver cualquier cosa en la tele e intenté no sacar el tema de Sugus.

(…)

Esta mañana la empresa de Nacho estaba en huelga, y él salió una hora más tarde que de costumbre. Cuando oí la llave a los 5 minutos, pensé que habría olvidado algo. Pero no. Más bien era al contrario…

‘Adivina a quién me he encontrado en el pasillo… ‘

Reconozco que durante un buen rato dudé si marcar o no el número del hombre que interrumpió ayer mi comida…

(…)

Hace un momento su dueño (esta vez el padre del niño) ha venido a buscarla. Me contó que desde que la recogieron ayer, estaba loca por irse de nuevo y que esta mañana la mujer se dio cuenta de que lo había conseguido.

– Y resulta que se ha venido aquí, a la puerta de tu casa…

– Sí…

Luego me contó que la gata estaba todo el día sola, que dos de sus tres hijos ni siquiera se habían dado cuenta de que se había escapado, que su mujer, tras haber tenido un aborto, estaba embarazada de nuevo y no quería a la gata demasiado cerca…

No me he andado por las ramas (entre otras cosas, porque no sabría cómo hacerlo). Hemos tenido una breve charla sobre Sugus / Dori, y sobre lo que, desde mi punto de vista, sería lo mejor para ella. Le he pedido que lo hable con su mujer y que me llamen cuando decidan si se la quedan o me la traen de vuelta. Él parece razonable, pero la gata, a fin de cuentas, es suya.

Veremos en qué acaba todo esto…

De momento no voy a contarle nada de este reencuentro con Sugus a mi padre. Bastante lo tuve ya que escuchar el otro día. Y lo peor es que sé que, muy en el fondo, algo de razón tiene…

‘Martha, my dear’ / Fool’s Garden.