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Ayer fue un día de ésos. Uno de esos días raros en que el cielo está gris pero no acaba de llover, y tú, que lo único que necesitas es estar sola, te pasas el día rodeada de gente…

Pero a veces hasta los días más grises abren sin más, y te das cuenta de que a veces los no-cumpleaños pueden ser incluso mejores que los cumpleaños en sí. Y te tropiezas con un montón de felicitaciones anticipadas, con un libro que empieza diciendo “Érase una vez Ernesto, un niño al que le gustaba mucho (fastidiar a) una niña…” entre las manos, o con un cumpleaños feliz en Euskera y un abrazo en mitad de la calle…

Y vuelves a casa y te encuentras con que aquéllos a quienes tanto echaste de menos hace un año, están de nuevo allí. Y por un momento parece que no ha pasado el tiempo. Y celebras de nuevo tu no-cumpleaños, esta vez en familia (aunque tampoco este año esté al completo), porque tu familia, a pesar de lo que diga tu madre, es la que tú has elegido que sea…

Y llegan las 12, y suena ‘Better Together’… y te das cuenta de cuántas cosas han cambiado durante el último año, y de cómo, contra tantos pronósticos desfavorables, has logrado encontrar ese equilibrio tan difícil y tan necesario, entre el amor y la amistad…

Y desenvuelves tu primer regalo que te lleva a otro día gris de no hace tanto, lleno de miradas de ésas que acortan distancias, de conexiones de ésas que parecen imposibles, pero que ahí están, y que no necesitan explicación porque son transparentes, como el agua…

Y entras al mail y te encuentras con que alguien ha pensado que la mejor música para conmemorar un nacimiento es un villancico… Y un enlace invisiblemente  rojo (claro) te lleva hasta un vídeo lleno de campanas de plastilina (…). Y mientras piensas que el fetichismo de tu Becariock con este tipo de muñecos está pasando de azul oscuro a lila, te das cuenta de que podría haber sido peor…  podría haberte mandado un vídeo de Laura Pausini, o incluso de Cómplices (glubs)… y decides no preguntar, ni quejarte, ni por supuesto buscarle 3 pies al gato… o a las campanas…

Y la voz más bonita del mundo te recuerda una y otra vez cuánto te quiere. Y tu móvil se llena de felicitaciones preciosas de esos amig@s a los que tanto tanto echas de menos todos los días, para recordarte que no están tan lejos como parecen…

Y aún así, te quedas dormida esperando una llamada que no llega…

(…)

Y te despiertas con ‘Yellow’ sonando a tu derecha. Y lo entiendes, pero no puedes evitar que se note que estás un poco, sólo un poco, triste…

Y continúan los mails, y los smss, y las llamadas, y los posts, y los comentarios, y los chats… y aún queda mucho día por delante…

Supongo que por eso me gusta tanto cumplir años… Porque lo que hace especial un cumpleaños es tanto la gente que sigue estando en tu vida, aunque sea de otro modo, como la que un año antes no estaba en ella.

Muchísimas gracias a los que ya sabéis por hacer que me sigan encantando estos días impares.