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‘La apuesta es la victoria de un presuntuoso sobre un imbécil o viceversa’, (Pitigrilli).

En mi defensa, tengo que aclarar que cuando vuelvo a casa diciendo que un examen me ha salido mal, lo digo convencida de que me la han metido doblá y (en estos exámenes en concreto) con arena.

Si a eso le sumamos que no había estudiado una mierda (en dos asignaturas lo único que hice fue leerme los apuntes, y no todos, la mañana del examen)… que miré mal los resultados de Psico y me presenté a los 3 exámenes siguientes convencida de haber suspendido mi asignatura favorita… que a Pedagogía ni siquiera me pensaba presentar (tan segura estaba de suspender) y que si lo hice fue porque era tipo test y pensé que igual sonaba la flauta… y que en Derecho le dije al profe lo que pensaba (tal cual) de su manera de evaluar antes de que corrigiera el examen… supongo que nadie pondrá en duda que, cuando en uno de mis últimos posts,  ‘Asuntos propios’, conté que me habían follado a base de bien, no lo decía por decir… (quién iba a imaginar que al final, entre unas cosas y otras, no iban a echarme ni siquiera uno rapidito… con lo que yo he sido…¡ :D)

Pero la prueba definitiva de que mi intención nunca fue mentir sobre el tema (como insinuaba perversamente mi Becariock por ahí…), es sin duda la charla que el Escocés y yo tuvimos al respecto…

Él insistía en que iba a aprobarlas todas. Es más, estaba seguro de que como mucho iba a tener dos aprobados, y en las demás iba a sacar, por lo menos, notable.

Yo, por supuesto, decía que una chica polla. Que no había estudiado nada. Que había asignaturas de las que ni siquiera me había leído los apuntes. Y que bla, bla, bla…

Y claro, el Escocés, que me conoce mejor que mi madre (y que yo misma, por lo que se ve), pronunció la frase mágica: Qué te apuestas? (qué cabrón el tío… aprovecharse de mí sabiendo como sabe que soy demasiado chula (amén de gilipollas) como para rechazar una apuesta).

Así que, después de un rato discutiendo los términos del acuerdo, la cosa quedó como sigue:

– Si yo ganaba (o sea, si suspendía alguna, aunque yo insistía en que “alguna” serían 4), él tendría que darme 20 masajes (de los normales, ejem) de 40 minutos cada uno, en el plazo de un mes.

– Si yo perdía (o sea, si aprobaba todas, aunque él insistía en que no sólo iba a aprobar, sino que iba a sacar algún notable que otro), tendría que hacer bici estática 3 ó 4 días a la semana durante un mes.

Sí, sé lo que estáis pensando… ¿qué interés podría tener el Escocés en que yo hiciera bici, pudiendo pedirme que hiciera cualquier otra cosa… (insisto, cualquier otra cosa…) ? Evidentemente, ninguno. Lo hizo por joder na’más (tanta meditación y tanta hostia, y al final me las tiene to’as guardás…)

Hoy, por fin, me han dado la última de las notas, y -sorpresa, sorpresa- el Escocés ha ganado la apuesta: aprobado en Pedagogía y Derecho, notable en Psico y Nuevas Tecnologías, y sobre en Sociología.

Pero lo peor no va a ser tener que hacer bici, qué va.. Lo peor será tener que aguantar sus “Te lo dije”

Lo que aún no me ha quedado claro es si al final he ganado o he perdido… 😉