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– Ya he terminado. Podéis venir a buscarme?

– Claro. Bueno, y qué tal ha ido?

– En mi vida he hecho un examen peor que éste. Me ha dado hasta vergüenza entregarlo…

– Seguro que no es para tanto. Lo que pasa es que eres una llorona.

– Sí, eso será…

– Bueno, pues en un rato estamos por allí. Dónde nos esperas?

– Donde siempre.

(…)

Nunca antes me había sentado a este lado. Desde donde estoy se ven todos los árboles, hasta los que dan a la carretera. Saco mi nuevo móvil y me pongo los cascos. Trasteo un poco hasta encontrar lo que quiero. Aún no me he acostumbrado a él, ni a su bandeja de mensajes vacía.

Reproducir música.

A esta hora apenas quedan rastros de sol. El aire, que era agradable cuando llegué, se ha vuelto frío y azota las ramas con fuerza. Por más que busco no hay nada aquí que me recuerde al primer cuatrimestre…

Carpeta: ‘Things I don’t wanna talk about’.

Sobre el césped recién cortado, un gatito gris atigrado que no levanta un palmo del suelo juega con la cola negra de un gato adulto. No hay nadie más, sólo los gatos y yo. Lo veo jugar hasta que al negro se le acaba la paciencia, se levanta y se va, llevándose al mini-gato tras él.

Al irse los gatos no queda mucho más por aquí que mirar… Salvo los árboles. Por suerte, los árboles me gustan. Algunos especialmente. Como el árbol tumbado.

Que el árbol tumbado es diferente, salta a la vista. Mientras que los demás han crecido buscando la luz, él lo ha hecho casi en horizontal.

Que a mí me guste imaginar motivos por los que haya crecido así, paralelo al suelo – como que haya algo en el horizonte que sólo él es capaz de ver-, no creo que le sorprenda a nadie a estas alturas…

Pero hoy mi árbol favorito está revuelto, como todos. Y aunque en el fondo sé que es por el viento, desde donde yo lo veo parece que sus ramas se muevan al son de la música de mis cascos.

(…)

A lo lejos veo el micra del Escocés entrando en el parking. Lo observo dar vueltas buscándome, pero no sé por qué, no me levanto.

Entonces me doy cuenta de que me vendría bien poder quedarme aquí un par de horas más. Sola. En este rincón del parking 7. Oyendo música. Viendo al árbol tumbado bailar con ella. Esperando a que el gatito gris vuelva y, tal vez, me deje acariciarlo.

Y no tener que hablar con nadie. Y poder llorar sin tener que explicar por qué.

‘Yumenji’s Theme’ / Shigeru Umebayashi (B.S.O. In the mood for love)