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– ¿Nunca tuviste problemas? / – Unos cuantos, por suerte…

(Un lugar en el mundo).

Era cuestión de tiempo que volviera a pasar, supongo. Si no hubiera sido ahora habría sido dentro de 40 años, y se ve que, como cigarra que soy, no he podido dejarlo para más adelante 8)

Pero no, no voy a negar que sea una mierda, ni a decir que me trae sin cuidado. La verdad es que no quiero volver a quedarme calva… y cada vez que me ducho o que me cepillo el pelo y recojo un manojo del tamaño de la palma de mi mano, tengo que esforzarme un poco más que la anterior para no echarme a llorar.

Hasta ayer. Ayer, mientras navegaba buscando una pócima mágica que hiciera que mi pelo dejara de caerse, encontré el blog de una chica peruana que, como yo, tiene lupus; sólo que a ella hace apenas 4 meses que se lo diagnosticaron.

Leerla ha sido como hacer un repaso a los 3 peores años de mi vida: tratamientos, dolores, alopecia… aunque lo que más familiar me ha resultado ha sido la desorientación de esos primeros meses, el saber que tu vida nunca será la misma sin hacerte aún una idea de hasta qué punto. Y por supuesto, el tema del sol…

Entonces me di cuenta de que, de todos los síntomas que podría tener, hoy por hoy lo único que tengo es un puñado de pelos en el baño. Y ya que hay cambios sobre los que al parecer no tengo ni voz ni voto, decidí cambiar aquello que sí estaba en mi mano: el chip.

Para hacerlo dejé a un lado la búsqueda de pócimas mágicas y me puse a mirar fotos de pelos cortitos.

No sé cuántas vi, pero fueron muchísimas, y con muchísimas quiero decir cientos. En ellas, las modelos eran guapísimas, tenían buen color de piel y sonreían a la cámara, así que además de hacer un esfuerzo por convencerme de que iba a hacerlo porque quería, tenía que echarle (mucha) imaginación y verme a mí misma en cada una de esas fotos…

(…)

Y aunque las peluquerías son sitios que detesto, con sus charlas vacías y sus inevitables espejos, hoy, al sentarme frente a uno de ellos y darle a la peluquera la foto que llevaba conmigo…

Seguro que lo quieres así de corto? Esto no es media melena, eh, esto es cortito-cortito…

Seguro.

me ha salido una sonrisa enorme.

Vaya cambio de look que te vas a meter, no?

Eso parece, sí…

Luego, mientras mi pelo caía al suelo, por seguir con el guión de lo establecido en estas fechas, hemos hablado de las vacaciones.

Pues yo en cuanto salga de aquí tiro pa’la playa… tú también vas los fines de semana?

No. A mí no puede darme el sol.

Ah… y no te vas a ninguna parte?

En septiembre, a Brujas.

Eso está en Amsterdam, no?

Mmm… casi… en Bélgica, pero Amsterdam está muy cerquita.

Ah…

Bueno, cómo te ves?

Muy bienmiento– Muchas gracias.

(…)

La verdad es que, aunque no dejo de repetirme a mí misma que sólo es pelo y a pesar que he perdido cosas infinitamente más importantes en lo que va de año, de lo único que tengo ganas ahora mismo es de llorar…

En vez de eso, he abierto mi netbook y me he puesto a escribir.