Esta mañana, haciendo balance de lo que ha sido este año, me he dado cuenta de que los 6 primeros meses no hice otra cosa que dejarme llevar: estudiar, hacer trabajos, subir alguna coplilla a este blog de vez en cuando…

Y no me fue nada mal, la verdad. Saqué 2º limpio y con nota, le di cerrojazo a esto y cuando llegó el verano me dediqué a ver series y a hacer punto de cruz. Todo muy correcto y muy comedido, como yo 8) .

Hasta que a principios de agosto mi lobo se despertó y empezó a pegar bocaos otra vez.

No podía haberlos dado en julio, que tenía la revisión anual de colagenosis, noooo. Ni en septiembre, que mis médicos hubieran vuelto ya de vacaciones. Tuvo que elegir el mes más largo del año…

Ni que decir tiene, eso me jodió lo que quedaba de verano.

Primero, las clases de lengua de signos…

Justo cuando había encontrado una profe que viniera a enseñarme a casa, con las ganas que tenía de aprender, y cuando había convencido al Escocés pa’que se apuntara conmigo (y así tener alguien con quien practicar), mi lobo me mordía las manos… y así empecé, hablando lengua de signos con acento.

Después, la escapada a Sintra…

Tras todo el año sin ir a ninguna parte, la idea era poder pasar unos días con Nacho en algún sitio bonito, salir a cenar,  hacer fotos…. E ir, fui, pero estaba tan cansada y me encontraba tan mal que lo único de lo que tenía ganas era de volver a casa y meterme en la cama.

Así, con septiembre a la vuelta de la esquina, mi primera opción obviamente era tirar la toalla, no matricularme… ¿cómo iba a coger apuntes si ni siquiera podía abrir la mochila yo sola?

Afortunadamente los amigos a los que les mojé el hombro, lejos de compadecerme me dieron un capón y, armados de paciencia, me explicaron por qué mi primera opción era una gilipollez: si me matriculaba y la cosa iba a más y veía que no podía seguir, siempre podía dejarlo; pero si no me matriculaba y luego me ponía mejor, iba a estar arrepintiéndome todo el año…

Al final les hice caso, no muy convencida, y eché la matrícula.

Y contra todo pronóstico, igual que se despertó, mi lobo se volvió a dormir. Y aunque el pelo se me sigue cayendo a manojos (no sé ni como me queda aún) y uno de mis dedos sigue hinchado desde verano, en el fondo no me ha venido mal verle las orejas.

Ahora estoy en 3º (quién me lo iba a decir¡). Y he sacado una plaza de alumna interna. Y en un par de meses empezaré las prácticas en el Virgen del Rocío (por fin¡¡¡).

Y aunque me queda poco tiempo para estudiar lengua de signos, lo sigo intentando (aunque ya  no pueda echarle la culpa a mi lobo de mi acento)

Y en una semana me voy a Bilbao, a desconectar un poquillo y a recuperar todas esas noches que he pasado sola en lo que va de curso (que han sido unas pocas). Y si me queda tiempo, a tirar unas fotillos, por qué no😉 .

Y como en poco más de un mes empiezo los exámenes y andaré más perdida aún de lo habitual, quería aprovechar este huequito para agradecer a todos los que se den por aludidos (ell@s sabrán quiénes son) los ánimos, la paciencia, los mails (sobre todo los que he dejado sin responder), las llamadas, las coplillas y los pequeños gestos.

Y a los que no se den por aludidos, feliz jalogüen también😀 (que no se diga¡)

‘Till the end of Time’ / DeVotchKa (B.S.O. ‘Little Miss Sunshine’).

[audio https://laquevuela.files.wordpress.com/2008/06/devochtka-till-the-end-of-time.mp3]

You can’t live your life on your deathbed
And it’s been such a lovely day
Let’s not let it end this way

No puedes vivir tu vida en tu lecho de muerte
Y ha sido un día tan hermoso
No dejemos que acabe de esta manera…

(para leer la traducción entera y/o descargaros la coplilla, pinchad aquí)