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Eran los primeros exámenes de la carrera y, tras un primer semestre en el que mi principal reto había sido mantenerme alejada del ordenador y centrarme en los apuntes, aquella tarde volví a casa convencida de haber suspendido Psico, la única asignatura de la que no me había fumado ni una sola clase.

Parecía evidente, y así se lo dije a Paula cuando me preguntó qué me pasaba, que lo de volver a estudiar había sido una idea estúpida… Si aquel examen me había salido así de mal, siendo de lejos la asignatura que más me gustaba, para qué iba siquiera a pensar en presentarme  a los demás…

Un día después, mi hija apareció con una tarjetita en la que me animaba a seguir intentándolo y, just in case, con una pulsera-amuleto hecha por ella misma con un juego de abalorios de colores que le habían regalado por su cumple.

Y aunque sabe Paco que no era la pulsera más bonita del mundo -ni la más discreta-, y aunque no sé hasta qué punto me ayudó a aprobar, lo cierto es que desde aquel día ya no quise quitármela.

(…)

El pasado 29F, además de la camiseta que iba estrenando, tuvieron que cortarme el cordón que llevaba al cuello -con el yong que me hizo Óscar-, la pulsera de cuero que me habían regalado Ali& Natalia -incluida Sylvia, el erizo-,  y lo peor de todo, la pulsera-amuleto que me hizo mi niña, ésa que atraía a las mariposas…

Y aunque tanto Sylvia como el yong acabaron a salvo en una bolsita que le dieron a Nacho esa misma noche, la mitad de mis abalorios de colores debieron quedar olvidados en algún rincón de la ambulancia (que a mí ya me habían dado bastante suerte).

(…)

Esta mañana decidí que, ya que aquéllos no iba a poder recuperarlos, lo mejor sería mirar pa’lante y pedirle a Paula que me acompañase a comprar nuevos abalorios con los que hacer una nueva pulsera de la suerte.

Y tras mucho callejear, acabamos dando con una tienda súper pija en la que, una a una, elegimos un puñado de cuentas verdes (mi color favorito), a cual más bonita, que engarzamos al llegar a casa.

Y aunque todavía se me hace raro mirar mi muñeca izquierda y no ver esos colores a los que con el tiempo me había acabado acostumbrando, la verdad es que mi nueva pulsera es TAN bonita…

… que suerte no sé si me dará, pero a las mariposas no me las voy a poder quitar de encima😀 .