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Creo que la última vez que vi tanto viejuno junto fue hace un par de semanas, cuando el Escocés y yo nos enteramos por casualidad de que iban a reponer Los Goonies en pantalla grande. Un único día, una única sesión. No sé a quién se le ocurriría, pero lo cierto es que fue una ideaca.

A 10 minutos del comienzo de la peli ya no cabía un alfiler en la sala, hasta las primeras filas estaban llenas; y el ambiente era pa’verlo: unos 10 niños (contando a nuestra chinorri, que se vino con nosotros), el resto no cumplía los 40😀 . La gente aplaudía, silbaba, se hacía fotos, sugería posibles reestrenos… (¡La próxima Los bicivoladores / los Gremlins / E.T. / Regreso al futuro...!).

A Paula no sé si le gustó, pero yo salí de allí encantada. Tanto 3D y tanta tontería que hay ahora… en los 80 sí que se hacían buenas pelis¡😎

(…)

El caso es que si ver Los Goonies en el cine  moló, que moló y mucho, lo de ayer ya fue la hostia.
me tiraste un limón...Por un lado, la compañía -habituales (mi Bombón y el Escocés) y sospechosos (en este caso Ó., en la fotillo, y L., que se apuntó a última hora)-, el pedazo de sitio que nos agenciamos, perfecto para apoyar los vasos medio llenos de Cruzcampo fresquita, lo fresquita que me sentí yo cuando, previa consulta (se nota mucho…? / nahhh / guay :cool: ), me anudé el jersey a la cintura y me quedé en camiseta de tirantes…

Por otro, el ambiente. No es que la sala Q estuviera acolapsá (que diría D. Manué), pero pa’estar en un polígono perdido de la mano de dios, había gentecilla (igual de viejuna que los que nos juntamos viendo Los Goonies, o más). El escenario, pequeñito, sin mariconadas de las que suelen llevar esos que llenan estadios. El sonido, de puta madre, sobre todo la primera mitad del concierto. El repertorio, salvo porque no incluyó Bilonguis (que me encanta muchísimo), fantástico. Y ese Kiko, con su camisa iridiscente color vino (elegante, elegante), su pelucón blanco y esas tablas que tiene pa’meterse al público en el bosillo,… im-presionante¡

Y aunque entre las dos horas de concierto, el tanganazo (pa’ser yo) de cerveza que me metí ayer entre pecho y espalda, y lo poco que he dormido,  esta mañana esté pa’l arrastre, la verdad es que sólo por escuchar Lobo López en directo ya ha merecido la pena este dolor de cabeza.

Así que si se acaba el mundo esta noche, la única espinita que me queda es palmarla sin haber podido ver a Melendi :cool:… por lo demás, as usual, que me quiten lo bailao¡