7, 9, 13, 18, 25, 29.

Me decías hace poco

que cuando estabas conmigo se te olvidaban cosas

como que estás mayor, gordo y casado.

Eso me dijiste.

También no hace mucho me dijeron

que tener una relación contigo no era de buena feminista

que las buenas feministas son sororas

y que no era sororo acostarse con el marido de otra.

Eso me dijeron.

Porque eso eres tú

el marido de alguien.

Y porque la gente es así

Y a la gente, la que no te conoce,

la que no me conoce a mí,

le encanta juzgar

aunque no sepa de la misa la media

aunque no sepan qué significan ese 7

ese 9 y ese 13

ese 18

ese 25

ese 29.

Qué van a saber

de ti, ni de mí,

de San José, de Cohen, de la ventana de tu habitación.

Cómo podrían.

Pero si es lo que quieren,

ya pueden hablar,

opinar, juzgar, condenar.

Yo, por mi parte,

seguiré siendo una mala feminista

una mujer no sorora.

Mandándote fotos

para que no se te olviden los amaneceres en el 18

ni aquella primera urgencia de salir del 25

Pensando en ti

cada vez que escuche el 13 del 9

Recordando tu sonrisa

mientras me veías llegar en el 7

Y ganando,

cada 29,

por el color del trigo.

Ya me conoces,

tú sí,

así que no te sorprenderá que te cuente que hay muchos más

aunque tú no los recuerdes.

Porque a ti,

ya me lo advertiste,

se te olvidan cosas

cuando estás conmigo.