Stand by Me.


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Escrito por: Bloody el 19 Sep 2009 –

Siempre me han gustado los tíos con barba de dos días (o de cuatro), pelo largo y nada pijos… vamos, con pinta’guarros, que diría mi señora madre, pero que se duchen.

Si además tocan la guitarra, ya la hemos liao…

Quizá por eso, aquel día que andaba buscando ‘Corazón Oxidado’ en Youtube y me encontré con la versión de Santi (del que ya os hablé aquí hace más o menos un año), no pude evitar suscribirme a sus vídeos… ni contestar a su primer mail (en el que me compadecía por haberme suscrito)… ni chatear con él cuando nos encontrábamos por ahí… ni decirle que sí cuando este verano me preguntó, vía chat, si lo invitaba a unas cañas… ni ofrecerle cama y ducha cuando me dijo que iba a pasar la noche en Sevilla…

Y así fue como Santi, después de más de un año conociéndonos vía interné, vino a casa por fin. Y le presenté a casi toda mi familia. Y Nacho y él tocaron algunas coplillas a dos guitarras. Y por la noche salimos los dos por ahí, y hablamos de todas esas cosas de las que siempre acabamos hablando en el chat, sólo que esta vez frente a un par de copas de sangría (menos mal que me conozco y no pedimos la jarra, jeje). Y al día siguiente pude oír en primicia el regalo que le había hecho a su sobrino, que nacería días más tarde. Y fuimos al cuentacuentos de mi cuento favorito (aunque a él, que es un ocho, le pareció que hablaba de algo muy distinto).

Pero lo mejor de todo fue escuchar en directo la versión que hizo de ese ‘Lobo López’ que tanto tiempo llevaba yo mendigando y nadie me regalaba…

Guapo, muchísimas muchísimas gracias… Me encanta cómo te ha quedado.

‘Lobo López’ / Kiko Veneno.

Un día Lobo López se encontró a su amada
‘Hace tanto tiempo y me alegro tanto, no me lo esperaba’

Ella le pregunta, nada personal
‘¿Qué has estado haciendo?’
Lobo le responde: ‘Todo sigue igual’

¡Qué día más bueno, cómo brilla el sol!
¿No es un poco raro en el mes que estamos ya tanto calor?

Bueno, bueno, Lobo, tengo que dejarte
Me están esperando. Nos encontraremos en alguna parte.

Iba el Lobo López tragando saliva
Por no hablar a tiempo estaba sufriendo, su amor se le iba…

Y pensar que ahí fuera hay todo un plantel
de chicas hermosas, flores temblorosas por dejarse comer…

Tengo que decirle que la echo de menos
Lo he dejado todo, por no hacerle daño soy un lobo bueno.

No puedes negarme tu frasco de amor
He entrenado duro.
Ahora estoy dispuesto a comerte mejor.

Bueno, bueno, Lobo, me has llegado al alma
Estoy todo ansiosa por ver esas cosas que tus ojos me hablan.

Un día Lobo López se encontró a su amada
‘Hace cuánto tiempo y me alegro tanto, te veo muy cambiada’

Tengo que decirle que la echo de menos
Lo he dejado todo, por no hacerle daño soy un lobo bueno.

No puedes negarme tu frasco de amor
He entrenado duro.
Ahora estoy dispuesto a comerte mejor.

(*) Más coplillas pinchando aquí.

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Escrito por: Bloody el 05 Ene 2009.

…y daba igual que lloviera a mares. Que mi sms llegara demasiado tarde. Que el coche que debía ser muy negro resultara ser gris. Que el restaurante ya no fuera azul. Que el licor de avellana estuviera demasiado bueno. Que tocara hacer la compra en el Corte Inglés. Que se nos hiciera de noche entre un bar y el siguiente. Que nos quedáramos sin risotto. Que la Universidad de Dublín se empeñara en exculpar a la cerveza. Que quedara tanto de lo que hablar. Que amaneciera tan temprano…

Yo sólo sé que me desperté con la sonrisa puesta.

No sé a ti, pero a mí no se me ocurre una forma mejor de empezar el año.

‘Pa no quererte…

‘Dulce introducción al caos’ / Extremoduro.

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Escrito por: Bloody el 13 Abr 2008.

Ya que el robo de los vasos de plástico nos había convertido en fugitivos de la justicia, huímos de Siena en nuestro pequeño Peugot azul, y tomamos el desvío oportuno que nos llevaría hasta nuestra penúltima parada.

La carretera hasta San Giminiano resultó ser preciosa: estrecha, sinuosa, flanqueada por árboles a ambos lados del (inexistente) arcén…

Vamos, lo que se dice perfecta para recorrerla después de una noche de mucho alcohol (no es broma, jeje, como podéis comprobar nos bebimos hasta el agua de las macetas en este viaje) y muy poquitas horas de sueño!

Aún así, llegamos sanos y salvos, escuchando a Bernstein (Camela pedía un descanso a gritos) mientras divagábamos sobre la cantidad de casualidades que se habían tenido que dar para juntar a 3 personas que en principio jamás se habrían conocido, en un viaje tan chulo como el que estábamos compartiendo.

Tras aparcar el coche en una explanada a la entrada del pueblo, nos dejamos invadir por el encanto que envolvía aquel laberinto de piedra que brotaba silencioso en medio de ninguna parte.

Yo, que soy más de ciudad que los rascacielos, no podía dejar de imaginar mientras recorría sus calles desiertas de puertas altas y aldabas de hierro forjado, cómo debía ser vivir en un sitio como aquél, sin cines, sin pubs, sin centros comerciales.

Un lugar donde nuestras risas parecían atravesar el pueblo como las bolas de rastrojos atraviesan las calles vacías en los westers justo antes del duelo final (mierda! parece que el famoso vídeo de Camela ha hecho estragos en mi subconsciente… )

Pero claro, a mi Bombón con imaginárselo no le bastaba y me pidió que le hiciera una foto abriendo la puerta de su casa… tss… si es que…

En ese preciso instante caímos en la cuenta de que, hasta donde habíamos podido comprobar, éramos los únicos turistas recorriendo el pueblo. Pero antes incluso de que pudiéramos hacer nuestras conjeturas al repecto, todo quedó claro como el agua clara al descubrir, casi sin querer, a este par de vecinas que SE LOS HABÍAN COMIDO A TODOS… Glubssss…

Y ya que ambas parecían enfrascadas en algún tipo de conversación (probablemente culinaria), decidí echarle un par de güevos y pararme a sacar esta foto (que, puedo prometer y prometo, no está trucada) como advertencia para todos aquellos que estéis pensando visitar San Giminiano… La que avisa…

Vigilando nuestras espaldas (nunca se sabe), buscamos en vano un sitio abierto donde tomar algo. Atrás quedaban la pizza y el capuccino del desayuno, nuestras tripas pedían que repostáramos, a ser posible más pronto que tarde. Parecía que había llegado la hora de levantar el campamento…

Y por si quisiéramos más señales, el sol que asomaba entre las nubes cuando llegamos, ahora se escondía entre ellas. Y aún quedaba por desandar el camino hacia el coche…

Sin dejar de hacer fotos (unas) ni de hacer el tonto (otro, jeje), y cruzando los dedos para que nos diera tiempo a llegar al coche sin abrir los paraguas, nos despedimos de San Giminiano sabiendo que la próxima parada, Roma, sería la última del viaje.

Y de repente, como si en ese preciso instante me diera perfecta cuenta de que nuestro viaje tocaba a su fin, yo también me nublé, como el día.

Me sentía como cuando te mandan entregar un examen sin darte tiempo para repasarlo y te queda la extraña sensación de que has olvidado poner algo importante, pero no eres capaz de concretar qué…

Y es que, por mucho que echara de menos a mi chinorri y a Chema, lo cierto es que aquellos 5 días se me habían hecho muy muy cortos… Sólo quedaba una noche y apenas había sido capaz de ordenar todo lo que había traído conmigo. Quizá si hubiera tenido un par de días más…

Así, mientras yo me esforzaba en disimular mi repentina tristeza (era lo que me faltaba, ponerme a llorar en el coche…), y Mariajo ayudaba a Benno a buscar las indicaciones que nos llevaran de vuelta a la ciudad eterna (a ser posible sin tardar 3 horas esta vez), un trueno retumbó sobre nosotros para dar paso a una lluvia furiosa. Una lluvia que minutos más tarde se estrellaría impotente contra el parabrisas, empeñada en desvelarnos un secreto que ninguno de nosotros quería saber… Que nada es eterno. Ni siquiera Roma.

(…)

Reconozco que la idea de mi Bombón de alquilar un coche para movernos por la bota fue todo un acierto. Durante 6 días fuimos a nuestro aire, sin prisas de ningún tipo, sin horarios, parando donde nos salía de los coj… ejem, donde nos lo pedía el cuerpo. Por ejemplo, en el área de servicio donde hice esta bonita, a la par que sensual, foto de recuerdo de nuestra macchina…

…y donde compramos nubes de algodón y una botella de Chianti para la última noche. Botella con la que brindamos, una vez de vuelta en el hotel Castelfidardo, principio y fin de esta inolvidable (al menos para mí) aventura italiana.

(…)

Y aunque aún queda la última noche en Roma (que os contará Benno) y el vuelo de vuelta (que os aseguro que fue a-lu-ci-nan-te), no puedo (ni quiero) dejar pasar la ocasión de darle las gracias a Nacho y Mariajo desde éste, mi último post sobre Italia.

Mariajo, gracias por cantar en la ducha, por hacerme fotos a traición (que ahora me alegra tener), por escucharme y por comprenderme…

Bombón, gracias por hacerme reír, por tener tanto aguante/ paciencia conmigo ;), por deshacerte de la pulsera por mí, y sobre todo, gracias por los abrazos…

Como diría el Doraemon porrero: “yo… esto… yo es que… yo os quiero muchísimo… vosotros sois unas bellísimas personas… y yo… os amo con locura… sois lo… mejor del mundo que m’a pasao… la la … esto está buenísimo!!! y sois… sois mu’grandes!”. Juas juas juas.

(…)

Ahora en serio, el otro día, después de enseñarle las fotos del viaje a mi tía, me preguntó:

– Y qué es lo que más te ha gustado de Italia?

No lo dudé ni un segundo:

– La compañía.



(…)

Pues eso, que parafraseando a Hannibal Smith, me encanta que los planes salgan bien

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Escrito por: Bloody el 03 Abr 2008 –

Pues sí, amigos, entramos en Florencia pidiendo a gritos que nos echaran…

No puede ser, ¿y ahora qué hago yo? /Tú corazón es mi corazón, / no sé vivir sin tener tu amor.
Dime, mi vida, ¿qué te he hecho yo? / ¿Por qué con él y conmigo no? / Me quedo solo y él con tu amor.

Ya sé que mis amigos me han puesto a caer de un burro: que si soy floja (es cierto), que si no me oriento (también lo es), que si… bla, bla, bla. Pero yo al menos NUNCA HE ESTADO EN UN CONCIERTO DE CAMELA (Tooooooooomaaaaa!!!).

Ah, y una cosita más, NO ME SÉ LAS LETRAS DE LAS CANCIONES… simplemente son muy previsibles. (Mariajo, igual tienes noticias de mi abogado… seguro que la próxima vez te lo piensas mejor antes de lanzar tus calumnias, jajaja)

El caso es que como a mí a detallista no hay quien me gane, cuando me enteré de que el coche que habíamos alquilado tenía reproductor de CDs, le pedí a Kike que me bajara al menos 2 de sus discos (cualquiera me valía, al fin y al cabo, todo eran grandes éxitos). Si además a ellos les traía bonitos recuerdos, mejor que mejor, jejeje.

Y creo que esto explica perfectamente porqué aterrizamos en Florencia con música de Camela a todo volumen, la noche del Domingo 23…

(…)

Como venía siendo costumbre, tardamos apenas una hora en encontrar el hotel donde esa misma tarde habíamos hecho la reserva por teléfono. Un hotel que no venía en nuestra guía, del que no teníamos referencias, pero que era el único en el que encontramos una triple sobre la marcha. Así que cruzamos los dedos, esperando no encontrar un antro sucio y desvencijado, y llamamos al timbre…

El sitio en cuestión resultó ser absolutamente precioso, de techos altos y pasillos amplios y laberínticos adornados con cuadros modernos. Un par de italianos muy amables (uno de los cuales tenía un cuerpo im-presionante, sonrisa de anuncio y pelo negro recogido en una coleta) eran quienes lo llevaban. Pero fue el otro, el tirillas, calvo, feo y simpático quien no acompañó hasta nuestra habitación, sin duda la más bonita en la que habíamos estado, espaciosa y muy acogedora. Así, tras dejar las cosas y hacer unas fotillos para colgarlas en el tripadvisor (otra de mis manías) salimos a conocer la ciudad…

A los que hayáis estado en Florencia no os vamos a descubrir nada nuevo: es una maravilla, incluso de noche. A diferencia de Pisa, Florencia está absolutamente viva, sus calles están llenas de locales, restaurantes y sobre todo de gente. Tanto que apenas nos sorprendió encontrar en el Duomo a aquella joven delgada, de pelo largo y suelto, que con apenas un vestido de gasa por abrigo y su preciosa voz, desafiaba al frío (y hacía, eh!!!) desde las escaleras de la Catedral, mientras un grupo de personas, arremolinado a su alrededor le hacía fotos o echaban monedas en el sombrero de su compañero…

Con lo que ninguno de los tres contaba era con encontrar este tíovivo en una plaza a 10 minutos del hotel…

Y bueno… allí no nos iban a ver más, asi que no nos quedó más remedio que montarnos, jejeje… Eso sí…

…cada uno en su propio caballito…

…y con su propia cámara.


Con las pilas puestas nos dispusimos a buscar un sitio donde tomar algo ligerito, y aunque había trattorias, ristorantes, y pizzerias en cada esquina, acabamos en un establecimiento de esos que nunca cierran, en plan badulaque de Apu, donde Nacho y yo compartimos una birra y una focaccia de espinacas. Y claro, no nos quedó más remedio que ponernos a cantar la canción de los pa’luegos. jeje, mientras Mariajo, que no tenía hambre, nos miraba como pensando : “Y luego os extrañará que la gente os llame frikis…tsss”

Con algo sólido (pan con espinacas) en el estómago y algún pa’luego entre los dientes, volvimos callejeando al hotel. Estábamos muy cansados, y nos íbamos a quedar otro día en Florencia, asi que no había prisa… al menos para nosotros…

La señora que se saltó el ceda el paso y se llevó al tío de la moto por delante en nuestras narices, sí que parecía tenerla… Tanto, que apenas paró para asegurarse -lo normal en estos casos- de que el conductor de la moto, un italiano de unos 20 o 25 años, estaba en pie (y por lo tanto vivo)… Y lo estaba (vaya si lo estaba!), dándole patadas al aire y jurando en arameo…

Sin embargo, mientras él recogía del suelo su moto (o lo que quedaba de ella) la señora aprovechó para bajar y comprobar lo que realmente le importaba: los daños que había sufrido la chapa de su pequeño coche. Y tras hacerlo, ni corta ni perezosa, se metió de nuevo en él dispuesta a salir de allí sin dar parte…

Por supuesto, cuando el italiano vio a la señora esperando a que el semáforo se pusiera en verde para largarse de allí cantando bajito, tiró la moto al suelo y salió corriendo hacia el coche, justo a tiempo para darle unas cuantas palmadas en el capó y media docena de patadas…

A todo esto, nosotros, que no teníamos nada mejor que hacer aquella noche, nos quedamos a ver cómo acababa todo aquello desde una prudencial distancia.

Es curioso cómo, se trate del idioma que se trate, los insultos siempre se intuyen… Y en este caso no iba a ser menos.

En cuestión de minutos un grupo de curiosos rodeaban la escena, posicionándose del lado de uno u otro, mientras la señora, harta de tanto insulto, bajaba del coche paraguas en mano, dispuesta a metérselo a aquel stronzo di merda por el culo.

Por desgracia, cuando la cosa estaba poniéndose más emocionante, llegaron dos coches de carabinieri para poner orden en todo aquello y joder la diversión . Así que, ya que al parecer no iba a haber sangre, nos volvimos al hotel cargaditos de sueño hasta las cejas…

Claro, que ni todo el sueño del mundo es suficiente cuando tu preciosa y barata (ahora sabíamos por qué) habitación da a una zona de movida… Al final el sueño ganó la partida y pudimos dormir al menos a ratos.

(…)

A la mañana siguiente, habiéndonos levantado tarde y duchado más tarde aún -y por turnos, antes de que el Sr. K lo pregunte- se nos pasó la hora del desayuno…

… Sin embargo, los dueños nos avisaron de que teníamos la mesa preparada por si aún queríamos tomarnos un café.

Limpitos y desayunados, cámara en mano y con calzado cómodo, fuimos a patearnos la ciudad. Pensábamos entrar en la galería de los Ufizzi, sin embargo la cola llegaba hasta China, y no estábamos dispuestos a perder una hora y media esperando…

En vez de eso, nos paramos ante los puestos ambulantes de caricaturas, litografías y acuarelas – y aqui tengo que decir que mi Bombón me regaló dos realmente bonitas- y en los de souvenirs, a comprar imanes, postales y marcadores de páginas… como buenos turistas. Y así, callejeando, llegamos al puente Vecchio.

Entramos en tiendas maravillosas, donde la vista se iba a casi cualquier objeto de los expositores, y mientras Mariajo no podía apartar los ojos de plumas, tinteros y demás accesorios, Nacho dudaba si llevarse o no un puzzle de miles de piezas (su principal afición en las largas tardes de invierno, jeje)…

Y así, de tanto callejear -aunque supongo que el hecho de haber cenado poco o nada también influyó- nos entró el hambre. Buscamos esta vez una trattoria en condiciones, donde comimos de lujo por relativamente poco dinero y donde nos bebimos una botella de Chianti entre los 3.

Pero la mayor sorpresa de la tarde estaba aún por llegar…

Es cierto que el día había ido oscureciendo por momentos, y que mientras comíamos escuchamos cómo comenzaba a llover. Lo que nadie (o al menos lo que yo) podía imaginar era que al salir nuestros paraguas se cubrirían de nieve…

Los habituales quizá recordéis que yo nunca había visto la nieve… asi que aquello me pareció increíble, precioso,… muy en la línea del resto del viaje… Por fin podía tachar otro I’ve never de mi lista !!!

Resumiendo, ya había tomado vino y visto la nieve en este viaje… sólo quedaba encontrar una playita, jejeje…

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Escrito por: Bloody el 31 Mar 2008 –

…pero ninguno pasa por el hotel Castelfidardo.

Pues nada, aqui estoy de nuevo, resacosa, cansada (muy cansada) y feliz como una perdiz después de un viaje en el que lo hemos pasado de putísima madre.

Los que estéis dispuestos a leer la crónica de estos días, que nos repartiremos entre los tres –Mariajo, Benno y yo misma- en plan tú-la-llevas, veréis que hemos ido a Italia como podíamos haber ido a Benidorm, porque lo que es museos hemos visto poquitos… pero aunque esta historia podría empezar sin perder ni un ápice de interés por el final, intentaré respetar lo acordado y comenzaré por Roma.

Para leer la continuación, pinchad en el link que os dejo al final. Os llevará al blog de uno de mis compañeros de viaje… y si veis que tardan, dadles caña.

(…)

Tengo que empezar confesando que si creyese en las señales, habría pensado que aquél iba a ser el peor viaje de mi vida, sin duda. Para empezar, por un fallo técnico (mirar mal la hora de salida) estuve a punto de perder el AVE que me llevaba a Madrid, pero a punto de verdad. En mi vida pensé que se podía correr así cargando con una maleta y 3 bolsas, y con tacones de los de ir a la playa. Pero lo conseguí. Y una vez en Madrid dos personas y un bombón, con los que quedé para comer, me llamaron Sevillana, y el camarero, a petición de mis supuestos amigos, me llamó mi arma. Y a mi eso no me lo llama nadie… Ahí fue donde empecé a preguntarme si realmente no estaba de Paco que yo perdiera ese tren…

El caso es que cuando llegué al aeropuerto iba yo pensando: “Qué haces loca? Te vas a ir a Italia con un tío que se pone la gorra pa’trás y las gafas de sol para cantar “El barquito de cáscara de nuez”, y que es el único que se fijó en la foto del Dvd “Jesucristo, el cazador de vampiros” que pusiste en un post? Que hay que ser muy friki para fijarse en eso…”

Aunque por supuesto lo que salía de mi boca era algo asi como : “Jo, qué ilusión, no puedo creerme que en unas horitas estemos en Roma, Bombón!!!” -acompañado de una sonrisa de oreja a oreja… 😀

Pero bueno, ya tenía los billetes y una vez en Italia sólo tendría que darle conversación el primer día. Afortunadamente, en Pisa se uniría Mariajo y podría hablar con una persona normal, como yo, jeje.

Sin embargo, debo reconocer que el vuelo no estuvo mal del todo. Hasta podría decirse que se me hizo corto. Fuimos escuchando música a medias y hablando de esto y aquello -más de aquello que de esto- y antes de darnos cuenta estábamos tomando tierra en el aeropuerto de Campino.

Roma de noche, con lluvia racheada y frío, resultó ser como cuando esperas a alguien en la estación y cuando por fin se baja del tren, te da dos besos sin mirarte a los ojos y te dice “tenemos que hablar”.

La oficina de alquiler de coches estaba a tomar por culo del aeropuerto (y es que al final lo barato sale caro), asi que llegamos mojados (pero contentos), pensando -ilusos- que en un ratito estaríamos en el hotel, descansando.

Nada más lejos de la realidad…

Conducir por Roma a esas horas, lloviendo a mares, sin tener ni puta idea de en qué dirección vas, en un coche con el embrague demasiado corto que hacía que se calase cada 100 metros, es sin duda una experiencia enriquecedora… en dinero del Monopoli, claro.

Aunque lo más dificilillo, sin duda, fue acostumbrarnos al claxon, que al parecer estaba en un sitio poco frecuente y que nos hacía ir dando bocinazos a diestro y siniestro, hasta el punto de preguntarnos “quién coño nos pita así y por qué???”, para darnos cuenta, acto seguido, de que el tal quién éramos nosotros, jeje…

Así, tras aproximadamente una hora de estar dando vueltas sin rumbo por la ciudad eterna (ahora sé por qué la llaman asi), encontramos por fin el hotel Castelfidardo. O más bien, él nos encontró a nosotros.

Podría decir que era un hotelito encantador, con habitaciones acogedoras y detalles de buen gusto… pero mentiría.

La habitación era simple como el mecanismo de un chupete, con una cama, un armario y una tele. Y ante esto debo decir que mi Bombón lo tuvo claro:

“Tenemos tele! A ver si mañana me despierto tempranito y puedo ver la fórmula uno” – (se refería a la calificación, por si alguno estaba pensando que hablaba de la carrera).

Supongo que a esa hora, y estando en Roma, lo suyo hubiera sido ir a una trattoria y meternos una pizza entre pecho y espalda, pero ninguno de los dos teníamos demasiada hambre. Así que nuestra primera incursión en la cocina italiana fueron una ensalada de pera y pecorino y unos champiñones por lo que nos clavaron 40 euros. Creo recordar que ésa fue la única noche en la que no hubo alcohol, a pesar de que habíamos elegido precisamente ese restaurante -y no otro- porque en la carta había Margaritas y la niña tenía antojo…

Llegamos al hotel sobrios perdidos y con el firme propósito de descansar. Pero claro, los buenos propósitos se los lleva el viento cuando duermes con alguien como yo, que siempre tiene que decir la última palabra. Y la siguiente también. Por si acaso…

Al final no sólo no nos levantamos tempranito, no, sino que lo hicimos una hora y media más tarde de la que había que dejar la habitación, y porque nos llamaron por teléfono desde recepción. Así que arriamos velas y nos fuimos de allí en plan digno, jeje. Caminito de Pisa.

Si es que conseguíamos salir de la Ciudad Eterna

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Escrito por: Bloody el 23 Feb 2008.

Ésta ha sido una semana muy larga (madre de Paco, si ni siquiera ha acabado todavía!), donde los días han tenido 72 horas. Una semana triste de mañanas lluviosas y noches oscuras.

Pero también ha sido una semana llena de cariño. Y no de cariño de todo a cien, sino del bueno, del que no se espera ni se pide y sin embargo encuentras justo cuando más lo necesitas en forma de llamada, de sms, de mail, y en el mejor de los casos, en forma de abrazo.

Ayer, sin ir más lejos, quedé con un amigo que no sólo me dió un abrazo enorme, sino que me invitó a comer. El sitio me pillaba un poco a trasmano, y la pasta estaba mal cocida y un poco sosa, pero con todo y con eso, mereció la pena haber ido.

Y ya que estaba allí, aprovechó para darme un sobre que un amigo común (uno que prometía mucho pero que al final ni me pintó el salón, ni na de na. Promesas, promesas…) le había dejado encargado que me diera.

Yo esperaba, por supuesto, que estuviera lleno de billetes de 500, sin embargo sólo había una carta…

En ella, este otro amigo me contaba muchas cosas, unas me hicieron sonreír y otras me hicieron pensar; Y aunque al acabar de leerla estuviera llorando como una gilipollas, no era de pena, nooooo, sino de coraje… El muy cabrón se ha ido diciendo la última palabra, y eso es algo que siempre he llevado regular.

El caso es que este amigo, que además de Feo es un cachondo, me decía en su carta: mira tú si existe dios y la virgen y san pedro y llego al cielo y me pasa como en los chistes…, jeje.

Yo reconozco que no creo en esas cosas, supongo que porque me parecen el timo de la estampita: no bebas, no te drogues, no comas sin tener hambre, no desees a nadie con quien no estés dispuesto a pasar el resto de tu vida, no folles salvo para tener descendencia y, como recompensa, podrás pasar la eternidad disfrutando de la presencia de dios y cantando sus alabanzas.

Vamos, no me jodas!!! Hasta los productos de la teletienda son más vendibles que eso…

Qué queréis que os diga, puestos a imaginar que existiera algo, yo me quedo con el Valhalla que es mucho más básico: comer, beber y follar…

Además, como mi amigo es de los míos, si se ha ido a alguna parte, seguro que ha tirado pa’llá y me está esperando tumbado, para que cuando yo llegue hablemos de todas esas cosas que hemos dejado pendientes él y yo… Veremos entonces quién dice la última palabra… ;).

Muchísimas gracias a todos los que en esta semana tan larga habéis conseguido apartar un poquillo las nubes. Especialmente gracias a Carlos, Bombón, Jose, José F, Kike, Mariajo, Isabela, Carmen, Óskar, Celia, Blas, Pat, Montse, Helena… y a todos los que os habéis pasado por el post de hasta pronto a Javier.

Y por supuesto, muchísimas gracias a Chema.

Mañana será un día duro, la guinda a una semana perfecta: viene mi madre. Ya sabéis lo que dicen, a perro flaco…

Ya os contaré. De momento, aquí os dejo una cancioncilla.

‘Somewhere only we know’ / Keane.

I walked across an empty land,
I knew the pathway like the back of my hand.
I felt the earth beneath my feet,
Sat by the river and it made me complete.

Caminé a través de una tierra baldía
Conocía el sendero como la palma de mi mano.
Sentí la Tierra bajo mis pies,
Me senté junto al río y me sentí completo.

Oh, simple thing, where have you gone?
I’m getting old and I need something to rely on.
So tell me when you’re gonna let me in,
I’m getting tired and I need somewhere to begin.

Oh, dónde han ido las cosas sencillas?
Me hago mayor y necesito algo en lo que confiar.
Así que dime cuándo vas a dejarme pasar
Estoy cansado y necesito un lugar para empezar.

I came across a fallen elm tree,
I felt the branches; are they looking at me?
Is this the place we used to love?
Is this the place that I’ve been dreaming of?

Pasé por encima de un olmo caído
Sentí las ramas, me están mirando?
Es éste el lugar que tanto nos gustaba?
Es éste el sitio con que he estado soñando?

Oh, simple thing, where have you gone?
I’m getting old and I need something to rely on.
So tell me when you’re gonna let me in,
I’m getting tired and I need somewhere to begin.

Oh, dónde han ido las cosas sencillas?
Me hago mayor y necesito algo en lo que confiar.
Así que dime cuándo vas a dejarme pasar
Estoy cansado y necesito un lugar para empezar.

So if you have a minute why don’t we go,
Talk about it somewhere only we know?
This could be the end of everything.
So why don’t we go, somewhere only we know,
Somewhere only we know.

Así que si tienes un momento por qué no vamos
a hablarlo a algún sitio que sólo nosotros conozcamos?
Esto puede ser el final de todo.
Así que por qué no vamos a algún sitio que sólo nosotros conozcamos.
A algún sitio que sólo nosotros conozcamos.

Oh, simple thing, where have you gone?
I’m getting old and I need something to rely on.
So tell me when you’re gonna let me in,
I’m getting tired and I need somewhere to begin.

Oh, dónde han ido las cosas sencillas?
Me hago mayor y necesito algo en lo que confiar.
Así que dime cuándo vas a dejarme pasar
Estoy cansado y necesito un lugar para empezar.

So if you have a minute why don’t we go,
Talk about it somewhere only we know?
This could be the end of everything.
So why don’t we go, somewhere only we know,
Somewhere only we know.

Así que si tienes un momento por qué no vamos
a hablarlo a algún sitio que sólo nosotros conozcamos?
Esto puede ser el final de todo.
Así que por qué no vamos a algún sitio que sólo nosotros conozcamos.
A algún sitio que sólo nosotros conozcamos.

(*) Más traducciones pinchando aquí .

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Escrito por: Bloody el 13 Dic 2007 .

‘Déjame vivir’ / La Mari & Jarabe de Palo.

‘Déjame vivir’ / La Mari & Jarabe de Palo.

Déjame vivir
Libre
Como las palomas
Que anidan en mi ventana
Mi compañía
Cada vez que tú te vas.

Déjame vivir
Libre
Libre como el aire
Me enseñaste a volar
Y ahora
Me cortas las alas.

Y volver a ser yo misma
Y que tú vuelvas a ser tú
Libre
Libre como el aire

Déjame vivir
Libre
Pero a mi manera
Y volver a respirar
De ese aire
Que me vuelve a la vida
Pero a mi manera.

Y volver a ser yo mismo
Y que tú vuelvas a ser tú
Libre
Pero a tu manera

Y volver a ser yo mismo
Y que tú vuelvas a ser tú
Libre
Libre como el aire.

(…)

… Te quiero mucho.

———————————————————————————————–

1 comentario

kike dijo

Gracias…

Yo tb te kiero.. q no se te olvide nunca.bss

13 Diciembre 2007, 17:25

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