– Oye, que voy para casa, que al final no me quedo aquí a dormir.
– ¿Y eso?
– Porque se ha parado la otra máquina y no puedo arreglar la nuestra…
– … porque no se pueden quedar sin ninguna, claro.
– Eso es. Así que esta noche podemos salir a tomarnos la cervecita.
– Vale. ¿Recoges tú a D. del tenis?
– Yo no sé si voy a llegar para cuando él salga.
– Bueno, pues que se venga con J. como esta previsto.
– Venga, niña, en un par de horas estoy por allí, adiós.

Cosas que me gustan cuando viajo en coche:

1. Salir cuando aún es de noche y ver amanecer en carretera.
2. Las balas de heno diseminadas a lo largo de los campos recién segados.
3. Que me cuenten historias mientras conducen.
4. El amarillo vivo de las flores de colza, el intenso de los girasoles, el pálido del trigo maduro.
5. Los carteles que indican desvíos a pueblos con nombres raros.
6. Que haga frío fuera y el sol caliente el interior del coche.
7. Ese instante en que la lluvia enmudece al pasar bajo un puente, para volver a repiquetear sobre el parabrisas un segundo después.
8. Parar a tomar algo en un bar de carretera y curiosear los expositores buscando nombres de gente a la que quiero en llaveros y pulseras.
9. Descalzarme, estirar las piernas y apoyar los pies sobre la guantera (aun sabiendo que no debo hacerlo).
10. Toquetear el pelo del conductor.
11. Ver cómo cambia de color la tierra cuando el cielo se nubla de repente.
12. No llevar coches delante, mirar por el espejo retrovisor y que tampoco venga nadie detrás.
13. Esas amapolas que brotan aquí y allá casi a pie de carretera.
14. Pegar el móvil a la ventanilla y hacer fotos en movimiento.
15. Ver cómo asoma el mar a lo lejos cuando vas por carreteras de costa.
16. Comer mierdas por el camino (salvo chicles).
17. Las declaraciones de amor pintadas con spray en los bajos de los puentes.
18. Atravesar túneles de montaña, especialmente cuando no hay más coches a la vista.
19. Entrar en Cádiz por el puente Carranza, bajar la ventanilla y dejar que el olor a salitre inunde el coche.

Cosas que no me gustan, me ponen triste o me dan miedo cuando viajo en coche:

1. Ver animales muertos en el arcén.
2. Ver animales en el arcén y pensar que igual no están muertos.
3. Adelantar camiones.
4. Los ramos de flores, frescas o marchitas, atados a señales de tráfico y a cortamiedos.
5. El asfalto mojado.
6. No poder ir en el asiento del copiloto.
7. Llevar puesta la radio. La radio sólo la soporto, y porque no me queda otra, en los taxis.
8. Que los gorriones se queden parados en mitad de la autovía y parezca que los vamos a atropellar.
9. Las carreteras de montaña con curvas cerradas.
10. Cruzarme con camiones que transportan animales vivos.
11. Ver caballos pastando en los campos y darme cuenta de que están sujetos por una cuerda.
12. Guardar silencio cuando entra una llamada en el manos libres, recordándome que yo no debería estar ahí.
13. Las chumberas enfermas y las flores de pita.
14. Llevar puesto el GPS con sonido.
15. Cruzar el puente Carranza de vuelta a Sevilla.

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‘Nos forma aquello que deseamos’ (J. Irving)

Paraíso, promete el azulejo pintado a mano que descansa sobre el dintel de la puerta.

Al cruzarla, una luz cálida e indirecta nos da la bienvenida a una estancia de techos redondeados y paredes encaladas. Paredes que me recuerdan al patio de casa de mi abuela, salvo porque aquél solía estar vestido de geranios y helechos, y éstas se encuentran completamente desnudas. Ni un espejo, ni un mal cuadro. Nada que distraiga la vista de la enorme cama con dosel que, blanca y radiante como una novia, preside la habitación. A sus pies, replegada sobre sí misma como si tratara de no llamar demasiado la atención, una colcha roja y ligera pone la única nota de color en el dormitorio.

Y no sé muy bien qué esperaba encontrar, pero lo cierto es que jamás imaginé que el paraíso pudiera ser tan frío.

Dos diminutas sillas de enea, más de adorno que otra cosa, custodian la boca muda de la chimenea que hay frente a la cama. En su interior descansa un único tronco negruzco con el que probablemente otros habrán intentado entrar en calor antes que nosotros. Pero no es eso lo que yo veo. Yo la veo encendida, proyectando sombras irregulares que chocan como olas contra las sábanas. Entonces, como si él también pudiera verlo, A. se me acerca y me libera con un único gesto de la mochila que aún llevo colgada al hombro y de todas estas dudas que he venido acumulando desde que me invitó a acompañarlo a Baza la semana pasada. Y de la urgencia. Y del frío.

.

Y cuando quiero darme cuenta el tragaluz del techo se ha vuelto oscuro como boca de lobo.

Ven, dice A. Quiero enseñarte algo. Y tras vestirnos, salimos a una noche negra y fría sin contemplaciones. A lo lejos, las luces del pueblo me hablan de otras vidas posibles. De la pareja que, para no tener que hablar, ve la televisión mientras cena. Del grupo de amigos que se reúne cada tarde en el mismo bar para tomar algo después del trabajo. Del tipo que vuelve en coche a una casa donde nadie lo espera.

Pero no es a eso a lo que A. se refería.

Mira. Y sonríe mientras señala algo sobre nuestras cabezas. Y sin previo aviso el cielo más hermoso del mundo cae sobre mí. Tan sobrecogedor me resulta que no puedo ni hablar. Me quedo allí de pie, con la piel helada y la boca abierta, dejando que el frío de la sierra de Granada me envuelva, tratando de entender cómo es posible que quepan tantas estrellas en un espacio aparentemente finito. Y mientras yo no puedo apartar la vista de ellas, A. mantiene la suya clavada en mí. Me alegra que hayas venido, Gemita. 

Y todo se olvida.

Y todo vuelve a comenzar.

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‘Hay algo entre los lobos y las mujeres. Nos parecemos. Los lobos son tremendamente resistentes (…) deambulan libres y hasta donde quieren. Se atreven a irse cuando hace falta, se pelean y muerden si es necesario. Y están tan vivos. Y son felices’ (Assa Larson).

Gemita, qué haces este jueves?

A. es la única persona del mundo que me llama de ese modo. Si cualquier otro me llamara así, haría como la que oye llover. O lo mandaría a donde fue el pollo, según me diera. Pero A. no es cualquier otro. A. es A. y puede llamarme como le dé la gana.

(…)

La última vez que nos encontramos fue hace casi dos años.
Yo estaba en el Hospital, por una vez no como paciente sino como estudiante en prácticas. Cuando lo vi entrar por la puerta del general dejé a mis compañeros con la palabra en la boca y me lancé a abrazarlo.

Su respuesta por el contrario fue bastante tibia, ofreciéndome la mejilla al ir a darle yo un beso.
Y a pesar de entender por qué lo hizo, su reacción me puso absurdamente triste
y me hizo sentir terriblemente estúpida.
Por ese orden.

(…)

El sitio se llama (…) Entra hasta el fondo y allí estoy, dice tu mensaje.

Antes de salir me miro en los ojos de Nacho. Vas muy guapa, me dice. Pásalo muy bien. Yo no me siento muy guapa. Ni siquiera guapa a secas. Supongo que el hecho de vernos tan de tarde en tarde hace que sienta que tengo que competir con el último recuerdo que guardes de mí. Y, sea cual sea, algo me dice que voy a salir perdiendo.

En contraste con el frío que hace en la calle, el ambiente dentro del local es asfixiante. Me quito el abrigo y me recojo el pelo con la mano. Rodeo grupos grandes y pequeños. Algunos no se dejan rodear y no tengo más remedio que atravesarlos, esquivando copas y miradas que se clavan al pasar. De cuando en cuando me paro y hago un barrido rápido. La música es horrible, pero no estoy aquí por eso. Al fondo, de espaldas a mí y con una copa en la mano, distingo tu nuca, morena bajo un pelo que se ha vuelto completamente blanco. Te rozo el cuello con la yema de uno de mis dedos y espero. Tú te giras y te quedas allí de pie, sonriéndome como si no me esperases. Como si fuese una sorpresa habernos encontrado y no fueras tú quien me hubiera pedido que entrara a buscarte.

Esta vez no te abrazo. Esta vez soy yo la que acerca la cara en vez los labios. Pero está visto que, haga lo que haga, contigo es imposible acertar. Gemita! Me agarras por la cintura y me rozas los labios. Cuánto tiempo, dices. Y me abrazas hundiendo tu cara en mi cuello. Noto las miradas de tus compañeros de trabajo sobre nosotros. ¿No te importa? te susurro al oído. Pero en vez de responderme, empiezas a presentarme. Y raro es el nombre que no me suene. La de veces que me habrás avisado con un gesto para que no hiciera ruido mientras atendías sus llamadas desde el manos libres. Vamos al concierto de Marlango, aclaras mientras nos despedimos. Al concierto… repiten algunos. Puntos suspensivos incluidos.

Atravieso los mismos grupos en sentido contrario, sin preocuparme esta vez de no molestar. Mis botas son altas y mi vestido corto. La luz atraviesa la tela mientras camino. Y lo hago despacio, sabiendo que tú vienes detrás.

Fuera el frío aprieta y la noche es oscura como boca de lobo. Fuera tu mano busca la mía. Así es como debería ser, pienso. Pero no lo es. Es la calle desierta, las copas que te has tomado y la certeza de que yo no retiraré mi mano. Es tu ¿dónde vamos? mientras esquivamos hoteles y todos los taxis del mundo pasan libres en sentido contrario a la sala Malandar.

Contra todo pronóstico llegamos a tiempo para oír la última de los teloneros. En la sala no cabe un alfiler pero nosotros conseguimos pillar un sitio de puta madre cerca de la puerta, junto a una especie de barra. Un sitio donde dejar tu chaqueta y la mía, y donde un brazo alrededor de la cintura o un beso en el cuello no llamen especialmente la atención.

Entonces alguien a quien conozco, alguien que suele hablar con Nacho siempre que nuestros perros se encuentran en el parque, entra en la sala. Nuestras miradas se cruzan e instintivamente aparto tu mano de mi cintura. No por ti, ni por mí. Ni siquiera por Nacho. Nacho sabe dónde estoy y con quién. Y lo más importante, sabe cómo soy, cómo pienso. Lo hago por él, por E., porque imagino que verme aquí, así, lo coloca en una posición incómoda. Aun así se acerca a saludarme y me pregunta si he venido con alguien. Con un amigo, miento. No os presento. Me limito a intercambiar un par de frases hechas que no invitan a continuar la conversación. Y mientras observo cómo se pierde entre la multitud, te cojo la mano y la devuelvo adonde estaba.

Las canciones se suceden mezclando álbumes antiguos con coplillas del nuevo. De vez en cuando, sin que tú me preguntes, me inclino hacia atrás y te cuento por encima de qué va alguna letra. Procuro no darme la vuelta del todo. Si lo hiciera sé que acabaría mordiéndote la boca bajo el foco rojo que nos alumbra. 

A lo lejos, mi mirada se cruza con la de E. una vez más.

Hueles diferente, susurras a mi cuello más que a mi oído. Y aprovechas tu mano en mi cintura para hacerme girar bajo la luz rojiza. Despacio. En un amago de baile.

Y algo me dice que esta vez es él quien la aparta.

[audio https://laquevuela.files.wordpress.com/2008/06/marlango-let-the-sky-fall.mp3]

Pd. sólo necesitaba algo más de tiempo. Hola.

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Recuerdo la primera vez que oí cantar a esta chica. Llevabas media hora diciendo que te ibas y de repente recordaste que había una canción que tenías que ponerme…

Y quizá sea casualidad que hoy, justo después de que me llamaras, haya dado con esta coplilla mientras me daba una vuelta por Youtube… o puede que no.

De lo que no me cabe duda es de que nunca he conocido a nadie a quien le guste alargar las despedidas tanto como a ti.

‘Second hand’ / Anni B. Sweet.

‘Second hand’ / Anni B. Sweet.

Your love, your love is second hand, you know
You didn’t let me see at all,
You dragged your own feelings here to us
I walk, I walk until I see the place,
That reminds me of yesterday
And throw all your lies away

Tu amor, tu amor es de segunda mano, lo sabías?
no fuiste claro en absoluto
arrastraste hasta nosotros tus propios sentimientos.
Camino, camino hasta que veo ese lugar
que me recuerda al ayer
y arrojo en él todas tus mentiras.

You could have done it so much better,
You could have told me I was never the one
And never lend me your heart
I’m a disorder but you weren’t too much order
I can fly with you
Start, restart, undo
But I can never forget the pain you made
I’m gonna lie to you
I’m not L.A to you
Once more

Podrías haberlo hecho mucho mejor
Podrías haberme dicho que nunca fui la única
Y nunca me diste tu corazón
Yo soy un desastre, pero tú no eras mucho mejor
Y puedo volar contigo
Iniciar, reiniciar, deshacer
Pero jamás olvidaré el daño que me hiciste
Te mentiré
(te diré que) no estoy en Los Ángeles por ti.
Una vez más

Your talks, your talks are second hand, you know
And I dont want them any more
To be next to my sweet, sweet, sweet soul
I thought that you and I could make a song
Telling all the stories of how loners do go on.
I still hear your guitar in my ear
And I hear you whispering your lot
I feel, I feel your heart
Beating fast enough to be making love, to be making love

Tus palabras, tus palabras son de segunda mano, lo sabías?
Y no quiero que vuelvan a acercarse
a mi dulce, dulce, dulce alma
Pensé que tú y yo podríamos escribir una canción
que contara cómo los que están solos se las apañan para salir adelante
Aún puedo oír tu guitarra
y a ti susurrando tu destino
Siento, siento tu corazón
latiendo lo suficientemente fuerte como para que estés haciendo el amor, como para que estés haciendo el amor.

You could have done it so much better
You could have told me I was never the one
And never lend me your heart
I’m a disorder but you weren’t too much order
I can fly with you
Start, restart, undo
But I can never forget the pain you made
I’m gone lie to you.
I’m not L.A to you
Once more.

Podrías haberlo hecho mucho mejor
Podrías haberme dicho que nunca fui la única
Y nunca me diste tu corazón
Yo soy un desastre, pero tú no eras mucho mejor
Y puedo volar contigo
Iniciar, reiniciar, deshacer
Pero jamás olvidaré el daño que me hiciste
Te mentiré
(te diré que) no estoy en Los Ángeles por ti
Una vez más

You could have done it so much better
You could have told me I was never the one.

Podrías haberlo hecho mucho mejor
Podrías haberme dicho que nunca fui la única

(*) Más traducciones pinchando aquí.

 

Aclaraciones sobre la traducción.

Obviamente, la frase ‘I’m not L.A. to you‘ debe tener algún tipo de significado privado que yo no pillo. El Escocés dice que él lo traduciría como ‘No soy L.A. para ti’.

Como para mí ninguna de las dos tiene sentido, dejo mi primera opción.

‘Salvo en caso de crimen innoble, no entiendo que se rompa. Decirle a alguien que se ha terminado es falso. Nunca se termina. Incluso cuando ya no piensas en alguien, ¿cómo dudar de su presencia dentro de ti? Un ser que ha contado para ti, siempre cuenta’.

(Amèlie Nothomb)

Imagino que si cuando era pequeña mi padre no hubiera insistido tanto en que silbar era cosa de chicazos, yo nunca lo habría convertido en costumbre sólo por llevar la contraria…

La primera vez que lo hice delante tuya fue hace casi 6 años, a más de dos mil kilómetros de todo excepto de ti.

Estaba de pie frente al espejo, con una toalla blanca enrollada en la cadera, peinándome; no recuerdo qué estaba silbando, probablemente alguna de las canciones que sonaban en tu ordenador la noche anterior.

Tú te acercaste y te apoyaste en el quicio de la puerta del baño; no dijiste nada, sólo te quedaste allí, mirándome, sonriendo. Y yo dejé de silbar y te besé. Nunca se me ha dado bien sostener ese tipo de miradas.

Aquello se repitió de forma intermitente durante tres años, en habitaciones parecidas en las que yo silbaba mientras tú me mirabas; en las que yo te besaba porque tu mirada me desarmaba por completo.

Es curioso, pero no guardo ningún recuerdo de la última vez que silbé delante tuya. Supongo que en este tipo de relaciones uno siempre mira, besa o silba sin pararse a pensar en que aquélla podría ser la última vez…

(…)

Hasta el miércoles pasado, cuando tras dos horas sentados uno frente al otro en aquel centro comercial, poniéndonos al día sobre nuestras vidas -trabajo, estudios, pareja, hijos-, me puse a silbar mientras bajábamos las escaleras mecánicas.

No silbes… – me pediste.

Y cuando me giré para preguntarte por qué no iba a hacerlo,  y vi tu media sonrisa, tan triste, lo entendí…

Y me contuve para no silbar.

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Este sábado, a falta de un plan mejor, Nacho y yo decidimos quedarnos en casita viendo una peli.

Claro que la cosa no fue en plan ‘vemos una peli?…vale, cuál vemos?… la que tú quieras… a mí me da igual… a mí también…’… y al final te dan las 12 y te vas a la cama sin ver ninguna. No.

Esta vez fui yo la que sugirió sofá, mantita y sobre todo, una peli concreta. Una que no era ninguna de las que teníamos pendientes de ver (que son unas pocas), sino ésa que los dos habíamos visto cienes y cienes de veces, aunque hasta el sábado pasado nunca la hubiésemos visto juntos: ‘Un lugar en el mundo’.

Lo mejor de volver a ver una de tus pelis favoritas es que, aunque te la sepas de memoria, siempre le sacas algo. En esta ocasión, me quedé con la escena en la que Hans les explica a los niños de la escuela algo sobre el hielo y la montaña.

‘Nada es insignificante. El hielo, por ejemplo, es el peor enemigo de la montaña. Cuando llueve, el agua se mete en las grietas, y al llegar la noche, se hace hielo, aumenta de volumen, y rompe la piedra. Poco a poco, la deshace. La montaña lo sabe, y se queja. No puede defenderse, pero se queja. Antes de la tormenta, se oye un zumbido. Canto de abejas le llaman, porque es como un chisporroteo, como el zumbido de las abejas. Algunos dicen que es porque el aire se carga de electricidad… pero a mí me gusta más creer que es la montaña, que se queja’.

Que no sé si será por lo mucho que me gusta sacarle punta a todo, pero a mí me pareció de un metafórico acojonante. La supuesta dureza de la montaña, a pesar de todas esas grietas que la hacen tan vulnerable. La lluvia que entra por ellas siendo una cosa y acaba conviRtiéndose en otra, destrozándola por dentro, sin que la montaña, tan dura ella, pueda hacer nada para evitarlo. Nada salvo cantar como las abejas.

.

Hoy me ha pasado algo curioso. Dos personas a las que no esperaba en absoluto se han asomado a la ventana de mi chat.

El primero, alguien que en su día, hace ya mucho, mucho tiempo, fue ese agua de la que hablaban en la peli. Aunque lo fue porque yo lo permití. Él nunca me mintió. Nunca me dijo que me quisiera. Nunca pretendió que él y yo fuésemos amigos. Nunca me aseguró que pudiera contar con él. Y ahora que ya no me duele, ahora que me he vuelto impermeable a sus silencios y a las palabras que nunca me dijo, aparece de vez en cuando para decirme que se acuerda de mí y que me echa de menos.

La segunda, alguien con quien nunca había cruzado dos palabras, salvo en un par de correos por temas relacionados con el blog. Esta noche me ha visto en el chat y me ha dicho hola… Hemos estado hablando un buen rato, hasta que su conexión ha empezado a fallar. Y escuchándola ha sido como me he dado cuenta de que ese canto de abejas del que hablaba la peli es universal. Da igual que estemos a este lado del charco o al otro. Que te partan el corazón no tiene nada de cultural. Duele igual aquí que allí.

(…)

Aunque la mejor frase de la peli, al menos por votación popular, sigue siendo la que le dice Hans a Ernesto la primera vez que a éste le parten el corazón…

‘Dicen que lo importante es amar y no que te amen. Los que dicen eso son unos gilipollas’.

… que de metáfora tiene poco, pero que es una verdad como un piano.

(…)

Sabes? Conozco muy bien esa sensación de la que hemos hablado. Pero también sé (no lo creo, lo sé) que llegará un día en que te despertarás y te darás cuenta de que las abejas han dejado de cantar…

Ya me contarás…

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Ámsterdam son canales y porros. Porros y sexo. Sexo y llamadas. Llamadas y mentiras. Mentiras y canales.

Y la noche convertía a las bicis en luciérnagas que nos esquivaban casi rozándonos, derramando sus luces por los canales. Y los canales las recogían y las transformaban en canciones que hablaban de lo que estaba por pasar…

Y tú me agarraste por la cintura y te pusiste frente a mí. ‘Quiero besarte’. Y me apartaste el pelo de la cara. Y entendí lo que las luciérnagas trataban de advertirme… ‘Ya nada volverá a ser como antes’.

Ámsterdam es Noviembre. Y gorros de lana. Y bufandas de colores. Y un frío que se mete bajo la piel y te hiela de dentro afuera.

Y tu chupa me quedaba tan grande y la falda tan corta… De espaldas parecía que debajo no llevara puestas más que unas botas. ‘Adelántate, me gusta mirarte’. Y yo me adelantaba un poco y dejaba que tu deseo acariciara mis piernas, mi espalda, mi nuca.

Y en la habitación te devolví tu chupa, que ya nunca volvería a ser tuya del todo. Y nos sobró media cama. Ninguna noche.

Ámsterdam son bicicletas. Apiladas, abandonadas, encadenadas. Esperando que alguien vuelva. O que alguien las robe.

Aquel último Noviembre en Ámsterdam fue el más frío. Y las bicis, convertidas en sombras, se apartaban a mi paso. Y en aquel banco del Damn, entendí que no tenía sentido alargarlo más. Y bebí y bebí. Y te lloré hasta convertirme en canal.

Y tú supiste lo que iba a decir incluso antes de descolgar. Y yo supe que aquella noche debía despedirme de Ámsterdam. Sola.

Ámsterdam fue el fin y el principio. El antes y el durante y el después.

Y a veces me concedo una tregua. Y pasan los meses sin que piense en ti. En las palabras que nunca dijiste. Y tus labios se confunden con otros, con los de cualquiera. Y las bicis vuelven a ser sólo bicis. Y me confío. Y bajo la guardia…

Entonces sucede. Un timbre me avisa para que me aparte. Y la tregua se rompe. Y tu recuerdo me golpea al pasar. Y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Y me doy cuenta de que ya ha pasado otro año. Y Noviembre ha vuelto a pillarme desprevenida…

Y todas las bicis son Ámsterdam.

Y Ámsterdam eres tú.

(más…)

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Escrito por: Bloody el 07 Jun 2009.

Con A., los planes siempre están en el aire. Con el tiempo, una queda con él sabiendo que hasta última hora puede recibir un sms diciendo que al final no va a poder ir. Reconozco que al principio me molestaba bastante, pero después de 5 años me fui acostumbrando, o igual simplemente dejó de importarme tanto, no lo sé. Lo que sé es que hace un par de noches decidí tomarme las cosas con la misma calma que él, a ver qué pasaba… Image and video hosting by TinyPic

Y es que el viernes, después de un montón de tiempo sin vernos, habíamos quedado. Bueno, ellos (A., Jose y el canijo) habían quedado, y yo me autoinvité . Normalmente soy muy puntual, incluso tengo por costumbre llegar antes de tiempo, pero esta vez salí de casa sin prisas, dispuesta a que si a alguien le tocaba esperar, por una vez ese alguien no fuera yo.

Supongo que si esa noche hubiera ido con prisas, no habría encontrado un taxi nada más salir del portal, ni habría cruzado Sevilla en 15 minutos. Supongo que si nadie me hubiese estado esperando, el taxista habría llevado puesto los 40 principales, o ese programa deportivo en el que Leticia Sabater trabaja como tertuliana y yo habría acabando pidiéndole que me dejara un poco antes de llegar.

Pero esa noche no iba con prisas, y A. y cía. me esperaban para tomar unas tapas y unas copas. Probablemente por eso di con un taxista con el que habría podido estar hablando una hora si no hubiese tenido otros planes -y eso que, como ya he dicho alguna vez, yo no suelo buscar conversación en los taxis. Y precisamente eso estábamos haciendo, hablar y escuchar música de la buena, con el taxímetro parado desde hacía por lo menos 10 minutos, cuando me llamaron por primera vez para saber dónde estaba. Sólo cuando me llamaron por segunda vez porque no me veían, caí en la cuenta de que no les había dicho que estaba en el taxi aparcado justo enfrente.

Pues eso, Javier, que muchísimas gracias por la conversación (que estuvo muy lejos de ser una conversación de ascensor), por la estupenda selección musical que te marcaste , y por hacerme sentir un poquito menos bicho raro…

Espero que, si lees esto, te guste la traducción (como verás, al final el título no era ‘advertage’, jeje).

(Como siempre, han desactivado el vídeo, pero yo os dejo el enlace igual, pa’que os paséis a echarle un vistazo… así podréis entender los comentarios que dejo al final)

Y si no queréis, con darle al play…

‘Advertising space’ / Robbie Williams.

‘Advertising space’ / Robbie Williams.

There’s no earthly way of knowing
What was in your heart
When it stopped going
The whole world shook
A storm was blowing through you

No hay forma de saber
Lo que sentiste
Mientras tu corazón dejaba de latir
El mundo entero se estremeció
Se formó un revuelo en torno a ti.

Waiting for God to stop this
And up to your neck in darkness
Everyone around you was corrupted
Saying somethin’

Y mientras te hundías en la oscuridad
Esperando que Dios parara todo esto
Los que te rodeaban se dejaban corromper
Contando cualquier cosa

There’s no dignity in death
To sell the world your last breath
They’re still fighting over
Everything you left over

No hay nada digno en la muerte
Como para vender tu último aliento
Y ellos siguen peleándose
Por tu legado

I saw you standing at the gates
When Marlon Brando passed away
You had that look upon your face
Advertising space

Cuando Marlon Brando murió
Te imaginé esperándolo en la puerta
Tenías esa expresión en la cara
Espacio para la publicidad

And no one learned from your mistakes
We let our profits go to waste
All that’s left in any case
Is Advertising space

Y nadie aprendió de tus errores
Dejamos que lo que habíamos aprendido se desperdiciara
Y lo que queda después de todo
Es un espacio para la publicidad.

Through your eyes
The world was burning
‘Please be gentle
I’m still learning’
You seemed to say
As you kept turning up

A través de tus ojos
El mundo era excitante
‘Por favor, no seáis duros
Aún estoy aprendiendo’
Parecías decir
Mientras te subías el cuello de la camisa.

They poisoned you with compromise
At what point did you realise
Everybody loves your life
But you

Te corrompieron con compromisos
En qué momento te diste cuenta
De que a todo el mundo le encantaba tu vida
Menos a ti?

A special agent for the man,
Through Watergate and Vietnam,
No one really gave a damn
Do you think the CIA did?

Agente especial para el hombre
Durante el Watergate y Vietnan
A nadie le importó una mierda
Crees que a la CIA sí?

I saw you standing at the gates (…)

Cuando Marlon Brando murió (…)

And no one learned from your mistakes (…)

Y nadie aprendió de tus errores (…)

I saw you standing at the gates (…)

Cuando Marlon Brando murió (…)

And no one learned from your mistakes (…)

Y nadie aprendió de tus errores (…)

I’ve seen your daughter
Man, she’s cute
I was scared but I wanted to
Boy, she looks a lot like you.

He visto a tu hija
Tío, es mona.
Estaba asustado, pero quería verla
Chico, es clavada a ti.

(*) Más traducciones pinchando aquí.

Aclaraciones sobre la traducción.

1. Buscando por ahí en foros y demás, el significado de la canción, encontré estas dos respuestas, y no puedo evitar citarlas aquí:

DM- “It’s a song about the love of his life. (Himself).” / “Trata sobre el amor de su vida . (Él mismo)”.

Toni Ferrino- “I think it’s a savage indictment of the evils of consumerism and the exploitation of The King’s image to sell tat and trinkets, besmirching his good reputation as a musical pioneer and legend. Or it’s an excuse for Robbie to compare himself to someone with talent, and an opportunity for him to wear an Elvis costume in public. ” / “Creo que es una crítica feroz sobre el negocio que hay en torno a Elvis y la explotación de la imagen del Rey para vender porquerías y baratijas, denigrando así su buena reputación como pionero y legenda musical. O, puede que sólo sea una excusa para compararse (Robbie W.) con alguien con talento, y ponerse un disfraz de Elvis en público”.

Haciendo sangre¡ Twisted Evil

2. Con lo de “Agente especial para el hombre / Durante el Watergate y Vietnam/ A nadie le importó una mierda / Crees que a la CIA sí?” (que dicho así, no parece tener mucho sentido), se refiere a una reunión que mantuvo Elvis con Nixon en la Casa Blanca, en Diciembre del 70, en la que, haciendo alarde de su patriotismo, mostró su desprecio por la cultura hippie de las drogas, criticando especialmente a los Beatles, y confesó, entre otras cosas, que le gustaría ser “Agente especial por libre”, e incluso se ofreció a hacerse pasar por hippy infiltrado…Image and video hosting by TinyPic

Kraka¡

(Que no es que lo diga yo, lo dice la Wiki )

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Escrito por: Bloody el 11 Oct 2008 –

‘¡Ojalá no hubiera llorado tanto!’ dijo Alicia. ‘Supongo que ahora sufriré el castigo que me merezco ahogándome en mis propias lágrimas…’ (Lewis Carroll, ‘Alicia en el país de las maravillas’).

Ayer A vino a tomar café y me dijo que estaba muy guapa y que me echaba de menos.

Ayer alguien me dijo que las personas como yo somos tan ingenuas que vivimos en una peli de Walt Disney. Lo que no supo decirme era en cuál de ellas vivía yo…

Ayer fue un día especialmente largo, y cuando parecía que no podía empeorar, lo hizo.

Y siempre me había preguntado cómo se sentiría Alicia ahogándose en sus propias lágrimas…

(…)

Quizá para compensar, hoy ha amanecido lloviendo a mares.

‘Don’t dream it’s over’ / Crowded House.

‘Don’t dream it’s over’ / Crowded House.

There is freedom within, there is freedom without
Try to catch the deluge in a paper cup
There’s a battle ahead, many battles are lost
But you’ll never see the end of the road
While you’re traveling with me

Hay libertad dentro, hay libertad fuera
Intenta atrapar el diluvio en una taza de papel
Hay una batalla pendiente, muchas otras se perdieron
Pero nunca verás el final del camino
Mientras viajes conmigo.

Hey now, hey now
Don’t dream it’s over
Hey now, hey now
When the world comes in
They come, they come
To build a wall between us
We know they won’t win

Hey, ahora
No pienses que se ha acabado
Hey, ahora
Cuando el mundo se te viene encima
Ellos vendrán
Para levantar un muro entre nosotros
Pero sabemos que no lo lograrán.

Now I’m towing my car, there’s a hole in the roof
My possessions are causing me suspicion but there’s no proof
In the paper today tales of war and of waste
But you turn right over to the T.V. page

Ahora voy a remolcar mi coche, hay un agujero en el tejado
Lo que tengo me vuelve desconfiado aunque no lo parezca.
En el periódico de hoy hablan de guerra y desolación
Pero tú vas directamente a la página de la programación de la tele.

Now I’m walking again to the beat of a drum
And I’m counting the steps to the door of your heart
Only shadows ahead barely clearing the roof
Get to know the feeling of liberation and relief

Ahora estoy caminando de nuevo al son de un tambor
Y voy contando los pasos que hay hasta la puerta de tu corazón
Sólo las sombras ahí arriba, que apenas dejan el tejado despejado,
Llegan a entender el sentimiento de liberación y alivio.

Hey now, hey now
Don’t dream it’s over
Hey now, hey now
When the world comes in
They come, they come
To build a wall between us
Don’t ever let them win

Hey, ahora
No pienses que se ha acabado
Hey, ahora
Cuando el mundo se te viene encima
Ellos vendrán
Para levantar un muro entre nosotros
Pero no les dejaremos salirse con la suya.

(*) Más traducciones pinchando aquí .

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Escrito por: Bloody el 28 Jul 2008

Hace 3 años A. vino a casa una mañana y me regaló el primer CD de Marlango. No parece un gran regalo, lo sé, no porque fuera de Marlango, sino porque sólo se trataba de una copia pirata. Pero lo era, teniendo en cuenta que A. no es un hombre de grandes (ni pequeños) detalles.

Durante mucho tiempo no pude escuchar a Marlango sin pensar en él. Pero es normal, supongo, cuando se trata de alguien que marca un antes y un después, cuando ha entrado en tu vida porque tú le has abierto la puerta y te la ha desbaratado para siempre, cuando te das cuenta de que de toda esa agua que aseguraste que no beberías ya no queda ni una gota.

Y arrepentirse a toro pasao’ no sirve de mucho cuando sabes que equivocarte ha sido tu elección, desafortunada, pero elección al fin y al cabo. Y es que aprender de tus errores no siempre compensa, y si hay algo que yo he aprendido de los míos es que siempre es demasiado tarde cuando lo único que puedes decir es lo siento.

(…)

El viernes pasado fui a ver a Marlango en directo, muy bien acompañada por cierto, por el Escocés y el hombre de la máscara. Teníamos las entradas desde hacía casi un mes, y un esguince de tobillo no me pareció motivo suficiente como para quedarme en casa…

Claro está, tuve que pasarme el concierto sentada. Dos horitas con el culo en un banco de piedra en el patio de la Diputación, con la pierna estirada y las muletas a los pies. Y no era la única, junto a las mías estaban las de mi compañera de banco, una chica joven que tampoco debió ver la zanja a tiempo.

Dejando a un lado el calor que hacía (no quiero ni imaginar el que debió pasar el grupo sobre el escenario), el buen rollito del teclista (al que Paco no ha bendecido con el sentido del humor), y el hecho de que no hubiera ni siquiera una barra donde comprar algo de beber, el concierto no estuvo nada mal.

Debería empezar aclarando que yo de música no tengo ni puta idea. No distingo instrumentos, ni sé si los bajos están demasiado altos o si sobra o falta una nota en un momento dado. Pero sé lo que me gusta. Y no es que me guste… Me encanta la voz de Leonor Watling. Es dulce sin ser empalagosa, grave sin ser ronca, potente sin hacer alardes… En realidad, me encanta toda ella. Se pasó dos horas sobre el escenario acompañando su voz con un baile un tanto peculiar, se comió (involuntariamente) un mosquito que pasaba por allí, cantó canciones de los 3 discos (algo que es de agradecer), y hasta tradujo algún estribillo para que el público participara, algo que resultó más fácil de decir que de hacer.

El grupo sonaba de puta madre y se notaba que lo estaban pasando bien sobre el escenario. Después de hora y media, cerraron con media hora más de bises, en la que nos regalaron versiones como “Semilla Negra” de Radio Futura, “Blackbird” de los Beatles, o “Vete” de los Amaya.

El post-concierto acabó con cada mochuelo en su olivo. Paula se había quedado con uno de sus titos y Chema se fue a darle el relevo. Nacho y yo alargamos un poco más la noche en el bar de la esquina, donde habíamos quedado con un amigo.

A la mañana siguiente las más de 5 horas de no-reposo de la noche anterior me pasaron factura. Pero mereció la pena. Aunque fuera por darme cuenta de que hay capítulos que por fin, parece, he conseguido cerrar.

‘Vete’ / Marlango.

‘Vete’ / Marlango.

El amor
Es algo bello que estropeas sin darte cuenta
Te di
Mi vida entera, mis besos, y ahora te alejas
Qué quieres de mí?
Qué quieres que yo haga más por ti?
Todo el amor que yo tenía te lo di
Qué quieres de mí?
Qué quieres de mí?

Vete, me has hecho daño
Vete, estás vacío
Vete lejos de aquí

Vete con tus mentiras
Vete, me has hecho daño
Vete lejos de aquí

Recuerdo
Aquellos días en que tú por mí vivías
Destruiste
Ese amor que te di con ilusión
Confiaba en ti
Yo pensaba que era todo para ti
Y ahora te alejas sin decirme un adiós
Qué quieres de mí?
Qué quieres de mí?

(*) Más coplillas pinchando aquí.