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Que conste que lo he intentado, pero no hay manera. No me apetece una mierda escribir. Ni sobre nuestra nueva mudanza, ni sobre este nuevo (y último, espero) curso, ni sobre las nuevas (viejas) amistades, ni sobre todo lo que me está sobrando últimamente…

Aun así, tener todas estas fotillos de Brownie (aquella bolita color chocolate que os presenté allá por mayo) y Salvú y no chulear compartirlas me parecía feo 😎

Y de regalo, esta bonita coplilla. Si queréis saber de qué va, ya sabéis

I don’t need to get steady
I know just how I feel
Telling you to be ready
My dear

Ea, y ahora voy a seguir perdiendo el tiempo haciendo trabajitos estúpidos de esos que no sirven pa’ná.

Ya queda menos…

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… en un contenedor.

No tenía que haberme parado, lo sé, menos aún preguntar. Aunque visto con perspectiva lo que definitivamente NO tenía que haber hecho era apuntarme a visitar, paraguas para el  sol en mano, aquel mercadillo solidario montado por varias asociaciones protectoras de animales en el parque del Alamillo. A estas alturas no sé como no aprendo…

(…)

Brownie es suave y pequeño, y los que entienden de esto dicen que es un galgo y que debe tener unos dos días de edad; de hecho aún tiene los ojos y orejas cerrados y el cordón umbilical cicatrizando.  Supongo que no hará falta que os cuente lo preciosísimo que es (más que na’ porque he colgado una foto 😀 ). Ni lo indefenso. Tanto que no pudo hacer nada cuando el sábado por la noche algún hijo de la gran puta lo tiró, junto a sus 5 hermanos recién nacidos, a un contenedor.

Por suerte para ellos alguien los encontró y los sacó de allí. Y por esas cosas que (me) pasan, ahora Brownie está provisionalmente en casa, a ratos en una caja de cartón amueblada con una mantita y un oso de peluche -por el que trepa a ciegas mientras lloriquea para que lo cojamos y le demos mimos-, a ratos, como ahora, dormido entre mi brazo y mi pecho después de salirse con la suya.

Ya sólo queda conseguir que salga adelante. Y en ello estoy, dándole el biberón cada 3 horas -de día y de noche- y haciéndole masajes con un algodón mojado para ayudarle a que cague y mee.

Y aunque el Escocés insiste en que me engaño a mí misma, la idea es tenerlo en acogida mientras le buscamos un hogar definitivo.

Resumiendo, si alguien de Sevilla o alrededores está leyendo esto y quiere quedarse con Brownie -siempre y cuando vaya a cuidarlo bien, claro-, que me escriba un correo a “pormeuncocacola@gmail.com” y lo hablamos. El nombre puede cambiarse. La niña de la foto no está incluida 😎 .

Del sermón que va a soltarme mi padre cuando se entere ya me ocuparé cuando llegue el momento…