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Son tantas las pelis que me he metido entre pecho y espalda desde que acabé la carrera que si supiera escribir críticas cinematográficas éste se habría convertido hace tiempo en un blog monotemático. Por suerte o por desgracia, no es el caso. Así que me conformo con, de vez en cuando, colgar alguna comparativa de pelis fiesteras de esas de palomitas que veo yo. Yeah 😎

En esta ocasión, y al hilo del último post de mi amigo Raúl, las pelis que voy a recomendaros son pelis duras (unas más que otras), incómodas de ver a ratos y nada, nada comerciales (salvo que hablemos de cine gafapastil, que entonces sí). Y sí, todas ellas tienen un denominador común: los protas -y algunos extras- son personas con discapacidad (física, psíquica y cognitiva).

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En la primera y más amable del pack, ‘The station agent‘ (T. McCarthy, 2003), Finbar McBride, un hombre con acondroplasia (interpretado por un fantástico P. Dinklage), misántropo de manual y amante de los trenes, decide cerrar su negocio y enclaustarse en una vieja estación abandonada, en mitad de ninguna parte. Sin embargo, el tiro le sale por la culata cuando Joe, el dependiente de un puesto de comida ambulante, se empeña en entablar amistad con él.

the station agent

Especialmente interesante, o a mí me lo pareció, es la actitud de Fin, completamente tensa, a la defensiva, ante un Joe al que el hecho de que éste sea o no enano parece importarle una mierda.

– Alguna vez has estado enamorado, Fin?

– Sí.

– Qué pasó?

– Yo era joven y… estaba enfadado.

Y no voy a contaros más…  Yo la vi sin saber de qué iba y sin que nadie me la recomendara, o lo que es lo mismo, sin expectativas creadas, y me pareció una verdadera delicia. Os la recomiendo muchísimo.

Cualquier mañana de éstas me la fumo otra vez.

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La segunda es algo más durilla. Si ‘The station agent’ se la recomendaría a todo el mundo, con ‘Camille Claudel 1915‘ (B. Dumont, 2013) me lo pensaría dos veces. Y no porque no me gustara. ME ENCANTÓ. Y mira que no era yo muy fan de la Binoche… Pero, las cosas como son, en esta cinta está que se sale. Impresionante de verdad.

‘No sé por qué estoy aquí (…) Estoy encarcelada como una criminal. Peor. Sin ningún abogado’.

Camille_Claudel_1915-867207697-mainHermana del escritor Paul Claudel y examante del conocido escultor Rodin, Camile es ingresada por su familia, contra su voluntad, en un asilo para mujeres con discapacidad pśiquica y cognitiva (todo en el mismo saco) tras ser diagnosticada de manía persecutoria. Su particular lucha por mantener la cordura sin renunciar a todo aquello que la hace diferente, la consumirá a lo largo de 97 minutos.

‘Aquí es muy difícil vivir, sabes, Paul? Hay reglas, formas de adaptarse a vivir… es muy difícil cambiar estas cosas. Hay mucho ruido… No entiendo por qué no me sacas de aquí’.

Hablamos de una peli lenta. Mucho. Lo que se traducirá en larga para algunos. Aburrida incluso. Muchos planos de la Binoche enfrascada en sus pensamientos, con la cara lavá eso sí, en los que pasa de la risa al llanto. Pero pa’gustos, colores. A mí me pareció una buena invitación a reflexionar sobre cómo se construye eso que llamamos enfermedad mental.

Personalmente reconozco tener mis reservas sobre el modo en que psiquiatras y psicólogos juegan a etiquetar comportamientos ajenos, patologizándolos y enfrentándolos a un modelo cultural de normalidad en que el género y la aceptación (o no) de roles jugarán un papel fundamental, algo que queda bastante bien reflejado en esta cinta.

‘Ella era una gran artista –escribe su hermano Paul– y su orgullo y su desprecio por el futuro previsible eran sin límites’.

Respecto a si es éticamente correcto o no rodar en un manicomio real, rodeada de personas con discapacidad psíquica (y cognitiva en muchos casos)… supongo que es discutible. Como casi todo en esta vida. Yo, siempre y cuando las personas que hacen de extras lo hagan voluntariamente, no veo dónde está el problema. De hecho, el paternalismo de críticos como Boyero, que se rasgó las vestiduras en su día, cuando probablemente no lo habría hecho si los extras fueran personas con discapacidad sensorial o física, me resulta infinitamente más difícil de digerir que el hecho de  ver a una mujer babeando, haciendo aspavientos o gritando, y saber que no está actuando en absoluto.

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oasis-coverY de menos (incómoda, dura, dramática) a más, es como llegamos hasta la tercera de las pelis que quería recomendar en ese post.

Ésta sí que sí, sólo para los muyyy cafeteros: ‘Oasis‘ (Chang-dong Lee, 2002), una historia de amor entre un hombre con discapacidad, aparentemente psíquica y cognitiva, y una mujer con parálisis cerebral.

Difícil de ver, MUY difícil a ratos, esta cinta te clava los párpados para que no los cierres, para que te sea imposible mirar hacia otro lado. Escenas crudísimas compensadas por otras tremendamente tiernas. Y de fondo, el debate de la autodeterminación, de la dignidad y de la sexualidad de personas con diversidad funcional (aquí el tema género también juega un papel importante), todo ello en el contexto político-social de un país como Corea del Sur. Échale hilo a la cometa.

Como curiosidad, la -polémica para algun@s- escena del corto Cuerdas en que el niño con parálisis cerebral se visualiza a sí mismo bailando con la prota, es sospechosamente parecida a una escena de esta peli.

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Así que nada, si ya habéis visto ‘Ocho apellidos vascos’ y no sabéis qué ver este finde… Luego me contáis 🙂

‘Regular Sized Chick’ / Stephen Trask (B.S.O. ‘The Station Agent’)

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Diariamente coincidimos con decenas de desconocidos. En el metro, en un aeropuerto, en cualquier cafetería. Desconocidos que la mayoría de las veces siguen siéndolo cuando el día acaba. Pero a veces sucede que esos desconocidos, que deberían pasar por nuestra vida casi sin rozarla, la atraviesan.

Rascacielos y luces de neón desde el interior de un taxi, un puñado de solícitos patrocinadores en el hall y un fax que le recuerda que ha olvidado el cumpleaños de su hijo. Así comienza la que sin duda es una de mis películas favoritas –y he visto unas cuantas. ‘Lost in translation’, la impresionante segunda cinta de una jovencísima Sofia -de casta le viene al galgo- Coppola.

LIT peluca rosaUna ciudad que no duerme y dos desconocidos, Bob y Charlotte, que no pueden dormir. Desconocidos entre sí, desconocidos para sus respectivas parejas y, lo que es peor, desconocidos para ellos mismos, que coinciden durante una semana en la alienante ciudad de Tokyo.

A pesar de que a primera vista pueda confundirse con una historia de amor, a pesar incluso de la inevitable -aunque sutil- tensión sexual existente entre los protagonistas, la atracción que hay entre ellos poco tiene que ver con el deseo.

El actor y la mujer del fotógrafo encuentran en el otro a alguien que habla su mismo lenguaje emocional, silencios, miradas y bromas incluidos. Alguien que no les hace sentir fracasados ni prescindibles.

Como contraste tenemos los amagos de comunicación que cada uno de ellos trata de mantener, con escaso éxito, con sus respectivas parejas. El diálogo entre Charlotte y su marido en que ella le enseña la bufanda que está haciendo mientras él le habla de su sesión de fotos. Las conversaciones a deshoras entre Bob y su esposa, en los que las recriminaciones silban como balas poniendo de manifiesto que hablar y comunicar no siempre son la misma cosa.

Y de fondo, un Japón lleno de contrastes. Charlotte saltando las piedras de un estanque, atravesando las bulliciosas calles de Tokio bajo su paraguas transparente, abrazándose las rodillas acurrucada frente al ventanal, creando efímeras obras de arte con flores vivas. Bob prostituyéndose en spots publicitarios, asistiendo a fiestas de veinteañeros, cantando en un Karaoke y enfrentándose a su particular jetlag con un lingotazo de Suntory.

Lo mezclamos todo, le añadimos un par de temas de Pretenders y The Jesus & Mary Chain, lo aderezamos con un puñado de dudas existencialistas y el particular sentido del humor de un actor en declive, y voilà! Tenemos una cinta realmente inolvidable.

LIT despedidaHay quien opina que ésta es una película tremendamente soporífera. Que va de un par de pijos que se aburren porque no tienen problemas de verdad.

Y tal vez tengan razón: no hay sexo, no hay violencia, no hay drama.

Sin embargo, para los que nos enamoramos de ella desde que la vimos por primera vez, ‘Lost in translation’ es una de esas pequeñas obras de arte que te hacen reconciliarte con la pantalla grande.

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‘Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme’ (Oliverio Girondo).

Llego 5 minutos antes de lo acordado. Saco la BB y le mando un mensajito a mi profe avisándole de que estoy abajo. Soy G., le aclaro. Dudo que vaya a reconocerme por mi avatar de wasap; al cole suelo ir vestida 😎

Mochila al hombro espero junto a la verja. Los funcionarios que regresan de tomar café pasan por mi lado en pequeños grupitos. Luego atraviesan el torno sin dejar de charlar y desaparecen de mi vista.

Y mientras unos van haciéndose cada vez más pequeños, la silueta de mi profe se vuelve cada vez más nítida. Adivino la breve conversación de ascensor que tendrá lugar antes incluso de llegar a su despacho. Y me pregunto qué pasaría si en lugar de responder con vaguedades educadas le hablara de cómo conseguí estas bonitas ojeras a juego con mi camisa.

Puntualidad británica, eh… bueno, qué tal tu semana santa?

230 Y pienso en los bajos empapados de mis vaqueros girando a la derecha un domingo de madrugada, en una vida de chocolate sin azúcar y leche desnatada con sacarina, en lo fácil que entra el tequila cuando es bueno y en lo largas que se vuelven las noches cuando quien duerme a tu lado no te pasa siquiera una mano por la espalda…

– Bien. Muy liada con los trabajos… Y la tuya?

Una vez zanjado el tema me invita a pasar a una habitación de cristal donde al parecer estaremos más cómodos. Y hablamos de esto y de lo otro, de perros y gatos y otras cosas que te cambian la vida y te hacen beberte hasta el agua de las macetas en un momento dado.

Y aunque no me lo diga, sé que mi proyecto no le convence. Y lo entiendo. No sé por qué tengo que complicar tanto las cosas, pero qué le voy a hacer. Aun así hace unas llamadas,  me da unos teléfonos y comentamos lo de mi viaje a Barcelona. Luego mira discretamente la hora y me acompaña a la salida.

Y acostumbrada a hacerlo de noche y en verano, me resulta extraño atravesar este patio a plena luz de día, sin murciélagos revoloteando, ni barra de bar al fondo, ni sillas de plástico, ni pantalla de cine. A propósito de cine…

Anoche soñé contigo. La sala es pequeña y está llena de viejos y parejas de esas que pueden besarse sin tener que esperar a que apaguen las luces. No es nuestro caso. Sentados uno junto al otro, vista al frente, podríamos pasar por perfectos desconocidos. Y atrapada entre mis muslos, torpemente oculta por mi chaqueta, tu mano derecha me recuerda por qué nunca, ni siquiera soñándote, podremos ser amigos.

Fuera un cielo perfecto me recuerda que ayer llovió. Claro que ayer aun era marzo. Como todos los años por estas fechas.

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‘El sexo nos hace hombres o mujeres… o las dos cosas’.

En un par de días me examino de antropología, una de las tres asignaturas que más me han gustado de este curso.

Quizá por eso, y porque uno de los temas que entran trata sobre sexo, género y sexualidad (que aunque lo parezca NO forman una cadena simbólica), esta noche me he calzado una peli que me bajé porque nos la recomendaron tanto el profesor de  sociología como el de antropología: ‘XXY’ (Lucía Puenzo, 2007).

Supongo que la mayoría de nosotros, nacidos con uno de los dos sexos considerados normales, no llegamos a plantearnos siquiera lo que debe ser nacer con un sexo que no encaja en ninguna de las dos categorías establecidas.

Aunque en realidad (y ésa es una de las cosas que he aprendido este año), no sólo hay 3 sexos… Hay hasta 5: masculino, femenino, hermafrodita puro (cuenta con ambos sexos), y pseudohermafroditas masculino y femenino (cuentan con un sexo y el fenotipo del sexo contrario).

Ambigüedad sexual lo llaman los médicos. En ese caso, lo mejor (según ellos) es decidir qué sexo es el dominante, operar (castrar) el otro y medicar al niñ@ hasta conseguir normalizarlo.

¿Pero qué pasaría si unos padres optaran por desoír las recomendaciones médicas, dejando que fuera su hij@ quien decidiera qué ser o no ser cuando alcanzara la pubertad?

Durillo, eh? Pues esta peli no va sólo de eso. Da un paso más.

Para muestra, las palabras de Álex (Inés Efron) a su padre (Ricardo Darín) cuando éste le asegura que estará a su lado cuando decida qué quiere ser:

‘¿Y si no hay nada que decidir?’

He buscado el traíler (porque me gustan más que a un tonto un lápiz, lo confieso)… Pero la verdad es que no voy a ponerlo, porque no sé cómo coño se las han arreglado pero destripan la peli de principio a fin.

En vez de eso, os voy a dejar un mini-diálogo entre la prota, Álex, y Álvaro, un chaval de su edad con el que tiene más que palabras:

Álvaro- Vos no sos… ?

Álex- Soy las dos cosas.

Álvaro- Pero eso no puede ser…!

Álex- Vos me vas a decir a mí qué es lo que puedo o no ser!

Álvaro- Pero te gustan los hombres o las mujeres?

Álex- No sé…

Un cinta que, lejos de ser morbosa, muestra con una gran sensibilidad un tema nada sencillo: el precio a pagar por ser diferente.

Una actriz, Inés Efron, a la que el personaje – uno de los más frágiles y duros que he visto – le sienta como un guante.

Yo desde luego os recomendaría a todos que la vierais. Bueno, a todos salvo a los seguidores de “Águila roja“… Lo digo porque esta noche, al acabar la peli, he tenido la suerte de ver cinco minutos (igual he exagerado y han sido sólo dos) y estoy casi segura de que a su lado esta cinta os iba a parecer un coñazo… 😀

(…)

PD.- Cinco sexos. CINCO¡¡¡ Y yo, por ahora, sólo he conocido (bíblicamente, se entiende) uno de ellos…  es lo que tiene dejarlo todo siempre pa’última hora 8)

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Escrito por: Bloody el 04 Sep 2009 –

Bueno, bueno, bueno…. Qué Peliculón fui a ver el otro dia con el Escocés!!! (*)

Él pensaba entrar a ver ‘Desgracia’ (que le había dicho yo que merecía la pena y que además empezaba a la misma hora que la mía, ‘Mapa de los sonidos de Tokio’), pero vete tú a saber por qué, a última hora, cambió de idea… Y anda que no se alegró de haber entrado! (si no me creéis, pasaos por su blog. ..)

Estoy segura de que muchos de vosotros habréis descartado ir a verla sólo porque la Coixet, con esas gafas de pasta y esa cara de mal f enteraílla, os cae’pelín gorda. Contra eso poco puedo hacer yo… (pero que sepáis que sois unos prejuiciosos de mierda)

Para todos los demás, los indecisos no-prejuiciosos que aún estáis pensándoos si ir o no, si queréis una opinión no-cualificada, aquí tenéis la mía: ya estáis tardando!!!

‘Mapa de los sonidos de Tokio’ es, en palabras de la propia Coixet, un thriller romántico y sentimental. Vamos, una historia de amor de las de toda la vida, bonita bonita, y con un final de lo más sorprendente, cuando la nave espacial abduce a … uish, por poco os la destripo…

Ryu (Rinko Kikichi) es una joven y guapa trabajadora de la lonja de Tokio, extremadamente celosa de su intimidad, y con unas peculiares costumbres higiénicas y alimenticias, que si bien no eran imprescindibles, le dan a la nipona ese toque Coixet que nos hace empatizar tanto con su personaje…

Sí, ya sé lo que estáis pensando los seguidores de la directora catalana : Ryu es como Troy Mc.Clure, todos la recordamos de películas anteriores como ‘La vida secreta de las palabras’, o ‘Mi vida sin mí’... Y eso que (aún) no habéis visto la escena en la que ella está tumbada de lado en un sillón de sky y él le echa su chaqueta por encima… Hasta yo, que soy una incondicional, pensé ‘Isa, esta vez t’as pasao con el copia y pega’

Quizá por eso, para no encasillarse en historias de jovenes solitarias que rayan el autismo (y para callar unas cuantas bocas), la Coixet se desmarca dándole a Ryu una doble vida. Y no una cualquiera, no, una en la que cuando sale de la lonja, se convierte en asesina a sueldo profesional. (Qué? Cómo os habéis quedao? Con el culo torcío, como si lo viera…).

Y ahí, amigos, es donde entra David (Sergi López), un catalán experto en vinos y dueño de una vinoteca en pleno Tokio, que acaba de perder a su novia, el pobre… (hay que ver cómo es el destino de cabrón, que se tiene que suicidar tu novia para que una asesina a sueldo acabe yéndose contigo a una habitación de hotel. Sigh.)

Eso sí, a mí lo que más me ha gustado de todo no ha sido ni la fotografía (que yo de eso no entiendo), ni la música (cómo iba a faltar un Karaoke en Japón, aunque haya que meterlo con calzador?), ni siquiera las escenas de sexo (tan creíbles que casi se siente uno un vouyeur mirándolos), qué va… A mí lo que más me ha gustado ha sido la profundidad del personaje del ingeniero de sonidos, que se hace medio amigo de la prota y nos cuenta, en off, todo lo que ella siente (o no siente), piensa, hace, descubre, lleva en el bolsillo… Que cómo puede él saberlo? Ahhhh, ahí sí que está la intriga!!!

Ah, y una última cosilla, que se me olvidaba… si ni con este sorprendente argumento os he convencido, peeeeeero sois de los que empezáis septiembre, como cada año, con el firme propósito de aprender inglés, aunque en el fondo pensáis que es un pa’ná, hacedme caso y gastaos los seis euros anyway. Eso sí, id a verla en V.O.S. Que sí, que ya sé que siempre estoy con lo mismo, pero en esta ocasión no tiene tanto que ver con la interpretación como con la autoestima, porque, gracias a Sergi, os garantizo que saldréis del cine pensando

‘Coño, pues al final va a resultar que no es que yo fuera un tarugo, es que los españoles hablamos inglés así. Ahora, a por el japonés que, visto lo visto, seguro que también está chupao!’.

Para que luego digan que aqui no se hace buen cine! Bueno, quien dice aquí.…Pues eso, que os la recomiendo, pero de lejos¡


(*)… menos mal que al salir me invitó a cenar.

(**) A los que hayáis llegado hasta aquí (gracias!) os dejo la canción que cierra la peli, que es la mar de bonita (y esta vez va en serio, si no me creéis, dadle al play).

‘One Dove’ / Antony & The Johnsons.

Gracias, Fer, por recordarme que hubo algo que sí me gustó.

PD.- Para que los que no seáis muy de leer entre líneas, os recomiendo que leáis una crítica de verdad antes de ir.

Eso sí, qué chulo debe ser Tokio!

En cuantito que pueda, voy.

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Escrito por: Bloody el 21 Jun 2009 –

Pocas veces me he alegrado tanto de no haber ido al cine a ver una peli como esta noche. Y es que ‘Nadie sabe’, de Hirokazu Kore-eda (sí, hombre, de los Kore-eda de toda la vida) es tan descorazonadora y tan brutal, tan angustiosa, que se alegra una de estar sola en casa y poder cambiarse a gusto de postura en el sofá y echarse las manos a la cabeza y susurrar por lo bajini toda clase de juramentos…

Aunque lo “peor” no es lo increíblemente bien que lo hacen los cuatro niños protagonistas, consiguiendo meterte hasta el fondo en esta historia-para-no-dormir. Lo peor es pensar que está basada en un hecho real (os dejo el enlace, aunque aviso que está en inglés).

Y es que, aunque parezca mentira, ‘Nobody knows’ se basa en una de esas historias que uno nunca acaba de creerse cuando las ve en los informativos.

Keiko (You), madre soltera de cuatro hijos de diferentes padres, decide un buen día abandonarlos a su suerte, dejando tan solo un sobre con algo de dinero y una nota en la que le pide a su hijo de doce años que cuide de sus hermanos en su ausencia.

Así, a lo largo de 140 (interminables) minutos vemos cómo, con una cotidianeidad pasmosa, estos cuatro hermanos sobreviven en un apartamento en pleno Tokio, sin que nadie se entere de que existen (al menos al principio), y sin que a nadie parezca importarle (más adelante). Y mientras los hermanos luchan por mantenerse leales a su madre y no perder la esperanza de volver a verla, el miedo a ser descubiertos y separados hace crecer la complicidad entre ellos. Y el tiempo pasa…

Pasa en la laca de uñas descascarillada de la hija mayor, en el dinero que se acaba y las facturas que se acumulan, en la dejadez de la casa, en las camisetas sucias y rotas, en el pelo que no deja de crecer, en las semillas que brotan, en los zapatos que dejan salir el pie por el talón, en las cosas que ya no caben en la maleta en la que llegaron…

A destacar el papel de Akira (Yuya Yagira, premio al mejor actor en Cannes en el 2004), el hijo mayor, convertido de la noche a la mañana en padre y madre de sus hermanos sin dejar por ello de ser un niño. Bueno, y el de Yuki (Momoko Shimizu), la pequeña del reparto, que aunque no se llevara ningún premio está pa’comérsela.

Pero el mayor acierto, desde mi punto de vista, es que la historia está contada sin una pizca de dramatismo ni de morbo. Y es que mientras a nosotros, como espectadores y adultos, nos toca juzgar y condenar, los 4 protagonistas se conforman con adaptarse y sobrevivir como pueden. Que no es poco.

Resumiendo, que si tenéis un estómago a prueba de bombas como el mío, y queréis pasar un mal ratillo con una peli increíble, ya estáis tardando en bajárosla….

… claro que si ni mi post ni el trailer os han convencido, siempre podéis ir al cine y ver ‘Ángeles y demonios’, que tiene una pintaca!!!!

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Escrito por: Bloody el 18 Abr 2009 –

Hace mucho, mucho tiempo que no salía del cine tan impresionada, sorprendida y entusiasmada como hoy.

Creo que la última peli que vi que me dejo una sensación parecida fue ‘Fargo’, y ha llovido…

‘Déjame entrar’ es, por encima de todo, una historia de amor. Una historia de amor diferente (en la forma, no en el fondo), ambientada (y muy bien, por cierto) en la Suecia de los años 80.

Oskar (Kare Hedebrant) tiene 12 años. Es hijo único, de padres separados, y víctima de acoso escolar por parte de un grupo de compañeros de los que sueña con vengarse (o al menos, defenderse). Sin embargo, hará falta que alguien crea en él para que aprenda a devolver el golpe.

Eli (Lina Leandersson) también tiene 12 años, pero lleva tanto tiempo cumpliéndolos que ni siquiera recuerda cuándo es su cumpleaños. No es especialmente bonita, siempre va sucia y no siente frío porque ha olvidado cómo hacerlo.

Lo primero que Eli le advierte a Oskar cuando se conocen es que no puede ser su amiga, aunque él ni siquiera se lo haya pedido. Pero para su sorpresa, pronto se dará cuenta de que ambos tienen en común mucho más de lo que creía. Y es que aunque pueda parecer que Eli está de vuelta de todo, en el fondo sólo es una niña de 12 años, con sus inseguridades y sus miedos…

– ¿Te gusto?

– Sí.

– Y si no fuera una chica, ¿te gustaría?

– Mmm, supongo.

En este tipo de género es frecuente (por no decir predecible) ver cómo el/la protagonista trata de justificar sus actos contándonos por qué es lo que es, y desde cuándo. Por eso hay que subrayar el gran acierto que supone que Eli no se nos presente como una víctima en ningún momento, y aún así, logre que empaticemos con ella. Quizá por eso, etiquetarla como una de vampiros, sería algo tremendamente injusto.

Otro gran acierto creo que ha sido dejar que todo el protagonismo recaiga en los niños (tanto para lo bueno, como para lo menos bueno), relegando a los adultos a un discreto segundo plano.

Y si a todo esto añadimos una música que encaja a la perfección con las imágenes, nos encontramos ante una historia de amor tierna y hermosa, como el primer amor cuando es correspondido; A fin de cuentas, no es eso lo que todos buscamos? alguien en quien apoyarnos, alguien que crea en nosotros incondicionalmente, alguien que nos tienda la mano cuando a nuestro alrededor todo sea oscuridad?

Basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist (guionista de la peli), ‘Déjame entrar’ es -desde mi punto de vista- una maravilla, una película redonda que merece sin duda ser vista en pantalla grande.

Y si es en V.O.S, mejor.

Lo dicho, id al cine!!!! Y por lo que más queráis, poned el móvil en silencio¡¡¡

 

(*) Aprovecho que saco este post de borradores para añadir uno de los temas de la banda sonora, por si acaso  hubiera por aquí algún aficionadillo a ellas (a pesar de que ésta no sea de una peli porno de los 70 8) ).

‘Eli’s Theme’ (B.S.O. ‘Déjame entrar’) / Johan Soderqvist.

(**) Más musiquilla pinchando aquí.