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Escrito por: Bloody el 27 Feb 2009 .
Últimamente he ido bastante al cine, sola y acompañada también. Y entre otras, he visto muchas de las pelis nominadas, como ‘El intercambio’, ‘La duda’, ‘Slumdog Millionaire’, ‘Frost/Nixon’, ‘Revolutionary Road’, ‘El caballero oscuro’, ‘Escondidos en Brujas’… y alguna más que prefiero no recordar.

Sin embargo, ninguna me ha gustado tanto como ésta, una cinta del 2006, que en su día sorprendió a crítica y público, y sobre la que he decidido escribir mi post número 300.

Olive es una niña de 7 años que resulta elegida para participar en un concurso de talentos infantiles al otro lado del país.

Por una serie de circunstancias, económicas y personales, su familia al completo decide acompañarla, convirtiendo un viaje por carretera en una verdadera odisea.

Un abuelo heroinómano (Alan Arkin, merecidísimo Oscar como mejor actor de reparto) decidido a vivir sus últimos años como lo que son. Un tío (Steve Carell) con tendencias suicidas al que el amor se empeña en no sonreírle. Un padre (Greg Kinnear) obsesionado con el éxito, dispuesto a sacrificar cualquier cosa con tal de conseguirlo. Un hermano adolescente (Paul Dano) capaz de transmitir su mensaje (‘I hate everyone’ / Odio a todo el mundo) desde el silencio. Una madre (Toni Collette) con los pies en la tierra pero sin tiempo para tener sus propias metas. Y por último, Olive (Abigail Breslin), una niña gordita y con gafas, cuyo sueño es ganar el concurso de talentos para el que su abuelo lleva meses entrenándola. Una familia nada tradicional. Seis protagonistas que lo bordan.

‘Little Miss Sunshine’ es una peli sencilla sin ser simple, sensible sin ser empalagosa, ácida y tierna a la vez. Una pequeña joya con un claro mensaje: No eres un perdedor si no lo consigues. Lo eres si no lo intentas.

Os recomiendo a todos que la veáis. En versión original a ser posible, as usual.

(*) Atención: los comentarios pueden contener spoilers! Si no la habéis visto, mejor no los leáis.


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Escrito por: Bloody el 21 Sep 2007 –

‘No sirve de nada encontrar a la persona indicada si el momento no es el adecuado’ (Chow Mo Wan, 2046).

Creo (bueno, no lo creo, lo sé) que éstas son las primeras muestras de cine asiático que comento. Imagino que la mayoría no estaréis especialmente interesados, pero no me digáis que no queda supercool preguntarle a alguien si ha visto la última de Won Kar-Wai 8)

Aunque como todo, esto del cine de autor hay que saber dosificarlo… Tengo yo un amicido (está en la frontera entre amigo y conocido) que no ve ninguna peli doblada, ninguna donde comparta sala con más de 20 personas, y ninguna que no vaya a festivales de cine independiente – últimamente le ha dado por un director húngaro, y habla de él constantemente, como si fuera un amigo de los de pedirle dinero…

A mí esa actitud me carga un poquito, la verdad, así que la última vez que quedé con él, a sabiendas de que haríamos lo que yo quisiera, me lo llevé a unos multicines que hay al lado de mi casa, a ver Death Proof con la sala petada de gente comiendo palomitas… 😀

Sin embargo, no suele ser en Death Proof, sino en pelis como éstas, que te transportan en el espacio y en el tiempo, donde uno acaba reconociéndose en alguno de sus personajes. Y es que, aquí o en Hong Kong, en la actualidad o en los años 60 (en los que transcurren respectivamente las tramas de ambas cintas), el amor, los celos, los remordimientos, el deseo y la infidelidad, hasta donde yo sé (que es un poquillo), se sufren/sienten igual.

Estas dos cintas, que comparten personaje masculino principal, más que narrar explícitamente, están llenas de primerísimos primeros planos de detalles (como las manos de la protagonista mientras enrolla sus dedos en el cable del teléfono) que cuentan más de lo que parece.

La música -podéis comprobarlo en los trailers si le dais al play- es sencillamente preciosa, aunque sólo fuera por eso ya habría merecido la pena verlas. Lástima que en el Corte Inglés (como de costumbre) no supieran de qué les hablaba cuando pregunté por las respectivas bandas sonoras…

En cuanto al vestuario, son precisamente los vestidos de cuello mao, ajustados como guantes a los cuerpos perfectos de las protagonistas, los encargados de hacernos saber, de un modo muy sutil, que los días (en Deseando amar), y las numerosas amantes de un despechado Chow Wo Man (en 2046), pasan.

Por último, si es que he conseguido que os pique la curiosidad y os da por verlas, deciros que lo hagáis en este orden, ya que ‘Deseando amar’ (inesperada traducción del título en inglés In the mood for love) y ‘2046‘ son el antes y el después en la vida del protagonista.

¡¿Cómo que el antes y el después de qué?! ¿¿¿Pero… pero es que no os habéis enterado de nada???