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‘Educad a los niños y no tendréis que castigar a los adultos’ (Pitágoras).

– Ésta es una historia preciosa, pero triste. Muy triste. Te lo digo por si prefieres que no te la cuente.

– Es una historia de amor?

– Sí. Pero no acaba bien.

– Mmm…Vale, cuéntamela.

– Cyrano. Escrito por Taï-Marc Le Thanh, las ilustraciones (o sea, los dibujos) son de Rébecca Dautremer. Basado en la obra de Edmond Rostand:

Cyrano tenía una nariz enorme (…) Cyrano tenía también unos espléndidos ojos verdes, pero no era fácil descubrirlos detrás de su enorme nariz…


– Éste es Cyrano?
– Sí.
– Y por qué dice que no se le veían los ojos? Yo sí se los veo, mira, están aquí.

– Lo sé, cielo. No es que no se le vean. Lo que quiere decir es que cuando tienes algo así, una nariz enorme, o unas orejas enormes, algo que destaque mucho, hay algunas personas que sólo se fijan en eso, y les da igual que tengas otras cosas preciosas, o que seas listo o divertido, porque sólo ven aquello de lo que se pueden reír.

– Ah, ya. Como una vez que Pedro vio a un hombre muy gordo y dijo “mira, un tomate!” y Celeste se rió.

– (Grfztsk…) Sigo…

Era habitual que un chinche exclamara riendo “¡Huy qué nariz! ¡Vaya nariz! ¡Ja, ja, ja!”. Cyrano le respondía que su nariz no era en verdad una nariz, sino, más bien, una percha para gorriones, o una caña para pescar carpas, o un trampolín para saltamontes…
Ves? Cyrano era muy listo, porque aprendió a reírse de sí mismo, y además lo hacía mejor que los demás. Asi, los que se metían con él se ponían en ridículo ellos solos. No hay nada que moleste más a alguien que quiera chincharte, que comprobar que no sólo no lo ha conseguido, sino que además te estás riendo de él, metiéndote no con él, sino contigo mismo, entiendes, mi vida?

– Ajá.


Cyrano estaba enamorado de su prima Roxana. Le habían dicho que no estaba bien enamorarse de su prima… Como si uno eligiera de quién se enamora…!!! (…) Roxana también estaba enamorada. De Christian. (…) Christian también estaba enamorado de Roxana, pero no se atrevía a decírselo (…) Cyrano decidió ayudar a Christian para que confesara su amor a Roxana, aunque aquello le hiciera todavía más desgraciado(levanto la vista del libro y miro a Paula, como diciéndole qué te parece?!!!)
– Seguramente es que la quería tanto que quería que fuera feliz…

– Eso es. Porque cuando quieres a alguien más que a ti mismo, quieres verlo feliz. Aunque no sea contigo. Aunque eso te haga desgraciado.

Llegó la noche y Roxana se asomó al balcón (…) Cyrano le soplaba sus poemas a Christian y éste los soltaba con su aire más inspirado (…) Y de repente, el amor se adueñó de los dos. Escondido entre la lavanda, Cyrano sintió que algo le corroía por dentroEso es lo que pasa cuando te rompen el corazón…


De Guiche era guapo, rico, inteligente y tenía una nariz pequeña y amaba la guerra. También amaba a Roxana, pero Roxana no le amaba. Como era muy orgulloso para admitir que era desgraciado, hacía como si no le importara. Pero como le importaba, mandó a Cyrano y a Christian a la guerra. Afortunadamente, antes de marchar al campo de batalla Christian se casó con Roxana (…) La guerra es terrible. La guerra es la muerte, la guerra es el odio, la guerra es el miedo, la guerra es el llanto, la guerra es el ruido. La guerra hace tanto ruido que los que la hacen se quedan completamente sordos. Tanto, que ni siquiera oyen el llanto de los niños Te acuerdas de quién es el que gana en una guerra, tesoro?
– Nadie?

– Nadie. Sigo… Cuando caía la noche, la guerra enmudecía y Cyrano pensaba en Roxana. Todos los días le escribía cartas íntimas y hermosas haciéndose pasar por Christian (…) Roxana las encontraba tan hermosas, que decidió dar una sorpresa a su marido e ir a verle (…) Cuando Roxana llegó, Christian se desespero porque comprendió que lo que ella amaba era la inteligencia y las magníficas cartas escritas por Cyrano. Huyó a la batalla para que le mataran, y le mataron.

– Y por qué Christian dejó que le mataran?

– Tú por qué crees?

– Porque estaba triste, porque sabía que él no había hecho las cartas… y … no sé.

– Y porque se dio cuenta de que aunque ella pensara que estaba enamorado de él, no era cierto. En realidad, estaba enamorada de otro hombre, aunque ni ella misma lo supiera porque ellos dos la hubieran engañado. Porque el físico, lo que hay fuera, nos puede gustar más o menos, pero de lo que nos enamoramos es de lo que hay dentro. Y Roxana estaba enamorada de lo que había dentro de Cyrano…


Roxana quedó destrozada y sólo estaba Cyrano para consolarla (…) Cyrano envejeció. Roxana seguía triste por la pérdida de su esposo(…) Ya no se ponía el vestido rojo; ahora vestía de negro. Vivía en un convento. Cyrano la visitaba con frecuencia. Porque seguía amándola

– Y por qué no se lo decía?

– Porque estaba tan seguro de que ella no podría enamorarse de alguien como él, con esa narizota, que se convenció a sí mismo de que lo hacía por ella. Ahí Cyrano fue un poco tonto, mi vida, porque se creyó tan listo como para saber lo que ella necesitaba, mejor incluso que ella misma. En el fondo lo que le pasaba es que estaba muerto de miedo. Aunque eso jamás lo habría reconocido. A la gente que es tan lista suele pasarle eso… No les gusta equivocarse.

Un día un viejo roñoso le dio un garrotazo fuerte en la cabeza. Pero a pesar de ello, Cyrano fue a visitar a Roxana (…) Ella le leyó la última carta que había recibido de Christian. Cyrano se la sabía de memoria, ya que él mismo la había escrito. Roxana se la oyó recitar a medida que ella leía, y entonces se dio cuenta de que Cyrano había sido el amor de su vida.

– Ohhh

Y Cyrano murió. (Los ojos de Paula están brillantes y muy abiertos) Pero justo antes de morir sonrió, porque estaba, por fin, en los brazos de su amada. Fin.

(…)

Si hay algo que me guste más que comprar libros para mí, es elegirlos para Paula. Mientras hago cola para pagarlos puedo imaginarme sentada en su cama poniéndole voces a los distintos personajes, y a ella interrumpiéndome con su risa o con sus preguntas. Como sucedió anoche con este maravilloso cuento.

(…)

Taï-Marc Le Thanh nos lleva de la mano de Rébecca Dautremer y sus hermosísimas ilustraciones, a un Japón feudal, donde las muchachas eran bonitas, pero no se lavaban casi nunca, y los muchachos no sonreían porque a los veinte años ya nos les quedaba casi ningún diente.

Una historia de amor contada para que hasta un adulto pueda entenderla.

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Escrito por: Bloody el 12 Mar 2009 –

Hace poco, yendo con Paula en el AVE, pasó una señorita repartiendo caramelos de goma (es lo que tiene gastarse 120 euros en un billete de tren, que te regalan caramelos). Yo cogí uno (de fresa) y Paula -que ya sabe que no puede coger todos los que quiera-, otro (de fresa también). Sin embargo, cuando la misma señorita regresaba con la bandeja un poco más vacía, se paró frente a Paula y le dio dos puñados de caramelos para ella sola.

Paula, por supuesto, se puso muy contenta, y decidió ordenarlos por colores sobre la bandeja del asiento. Me preguntó si podía comerse uno y cuando le dije que sí, cogió uno de limón, que es el que me menos le gusta, y se lo llevó a la boca. Yo me quedé mirándola mientras me comía el mío, y al acabar le pregunté que por qué se había comido precisamente ése, y no uno de fresa.

– Porque los de fresa son los que más me gustan, así que los guardo para el final.

Yo miré sus caramelos, le pregunté si me daba uno, y cuando me dijo que sí (con la boca chica), cogí uno de fresa y me lo comí. Ella me miró con cara de pocos amigos y soltó un jooo, bajito….

Luego me contó que Nacho (alias Benno, el camerunés o Bombón) le había dicho que cuando algo le gustaba mucho siempre lo dejaba para el final, y que por eso ella estaba guardando los de fresa para luego.

Yo le contesté que en eso Nacho y yo no nos parecíamos. Que yo, si tengo la oportunidad de hacer algo que me gusta, como comerme un caramelo de fresa, prefiero hacerlo mientras puedo. Porque nunca se sabe qué va a pasar. Entonces, sin que me lo hubiera pedido, le dije que podía comerse otro, y tras pensárselo dos segundos, cogió uno de fresa.

(…)

El lunes que viene, Nacho tiene que viajar a Atenas (ventajas de ser espía). Yo siempre he querido ir a Grecia (aunque Atenas no fuera mi prioridad), pero nunca había podido. Así que se me ocurrió que, aprovechando que él iba a gastos pagados, podría apuntarme, ya que el único gasto importante sería mi billete…

En principio, a Nacho no le pareció una buena idea. Él prefería guardar el dinero para hacer un viaje de verdad cuando los dos pudiéramos (o sea, en Noviembre, porque yo a partir de Abril que empieza a hacer más sol, no puedo viajar aunque quiera). Además, él iba a trabajar, no a hacer turismo, y aunque pudiera volverse un día más tarde, sólo íbamos a tener un día para nosotros.

Y puede que tuviera razón. Pero es que Noviembre queda TAN lejos, y hacer planes a tan largo plazo me gusta TAN poco… Anda que no pueden pasar cosas de aquí a entonces…

El problema es que esta vez sólo podíamos coger un caramelo, y no uno para cada uno, uno para los dos. Y había que decidirse cuanto antes…

Al final, parece que el caramelo va a ser de fresa… porque el lunes me voy a Grecia con mi Bombón!!!

De momento, tengo una guía Lonely Planet (cortesía del Escocés) para organizarme los dos días que voy a andar sola por allí. Mis planes son sencillos (como yo, jeje): ponerme protección 60 para el sol (como siempre) y salir a pasear… darme una vuelta por una zona llamada Anafiotika, un laberinto de callejuelas y casas adornadas con buganvillas (eso dice la guía), que al parecer es precioso… hacer fotos a la gente, si puede ser sin que me partan la cara, mejor… comprar imanes para la nevera para los amigos (es lo que tiene ser pobre, jeje) y marcadores de páginas para mi colección… y si puedo, ver un par de cosillas de las que recomienda la guía -en concreto, hay un cementerio que no tiene mala pinta, y un señor llamado Stavros, más conocido como el poeta fabricante de sandalias, cuya tienda me gustaría visitar….

Y para el tercer día, ése en el que no voy a estar tan sola, he estado investigando y he podido averiguar cómo se dice “Estoy buscando la playa” en griego: “Αναμένω την παραλία” (/psahno ya tin paralia/)… jejeje.

Y es que las promesas están para cumplirlas, y hay alguien que me debe algo… Verdad, Bombón???? Anda, dale al play…

‘Senza fine’ / Gino Paoli.

‘Senza fine’ / Gino Paoli.

Senza fine /Tu trascini la nostra vita /Senza un attimo di respiro / Per sognare / Per potere ricordare / Cio che abbiamo gia vissuto…
Senza fine / Tu sei un attimo senza fine / Non hai ieri / Non hai domani / Tutto e ormai nelle tue mani / Mani grandi / Mani senza fine…
Non m’importa della luna / Non m’importa delle stelle / Tu per me sei luna e stelle / Tu per me sei sole e cielo / Tu per me sei tutto quanto / Tutto quanto io voglio avere…

(Que viene a ser algo así como…)

Sin final / Arrastras nuestras vidas / Sin un segundo de respiro / Para soñar / Para poder recordar / Eso que habíamos vivido. // Sin final / Eres un instante sin final / No hay ayer / No hay mañana / Todo y ahora en tus manos / Manos grandes / Manos sin final. // No me importa la luna / No me importan las estrellas / Tú eres para mí la luna y las estrellas / Tú eres para mi el sol y el cielo / Tú eres para mi / Todo aquello que deseo tener.

(*) La traducción no es mía, la he sacado de esta página .

(**) Más traducciones pinchando aquí.

(…)

Y a los que os sigáis por aquí la semana que viene, ya os contaré!!! Por supuesto, si alguno ha estado ya y quiere hacerme cualquier recomendación, ya sabe. Hasta el domingo estoy a tiempo de leerlas.

counter for wordpressEscrito por: Bloody el 14 Ene 2009 –

Ayer por la tarde Paula quiso ver “Aladín”. Normalmente negociamos qué peli poner, sobre todo si se trata de una que no nos gusta a las dos. Pero lo cierto es que yo estaba chateando y me daba un poco igual, así que acabé tragándome “Aladín”, aunque fuera de fondo.

Cuando acabó la peli, quiso poner el segundo dvd, el del contenido extra. Total. De perdidos al río… pensé. Y la dejé que lo pusiera también.

Al acabar el recorrido virtual en la alfombra mágica, comenzó una actividad en la que el genio de Aladín te decía que pidieras un deseo…

Supongo que si a una niña que aún no ha cumplido 6 años le dicen que pida un deseo, lo más normal es que pida algún juguete que le haya visto a otra niño, o que la dejen hacer algo que normalmente no haga (como tomar Coca-Cola). Pero se ve que Paula tiene todos los juguetes que quiere, y que la Coca-Cola le da un poco igual, porque no fueron por ahí los tiros…

– Quiero tener un marido muy muy bueno y que no me pegue.

Ése fue su deseo. Kraka!

Dejé lo que estaba haciendo y le pedí que repitiera lo que había dicho. No, no había oído mal… quería un marido muy bueno y que no le pegara

Mira que a estas alturas nada de lo que diga debería sorprenderme. Mira que es difícil dejarme a mí sin palabras. Pues así me quedé. Cuando se me pasó un poco la sorpresa, le pregunté que por qué pedía eso, y ella, como si fuera algo obvio, me respondió:

– … Pues porque no quiero que me peguen!

Yo sabía que hacía poco, con motivo del día contra los malos tratos, en clase de música les pusieron una canción que hablaba de un hombre que le pegaba una puñalada a su mujer y la mataba… (sí, lo mismo pensé yo… muy apropiada para una clase de pre-escolar). Y como cuando escucha canciones en inglés y me pregunta que de qué tratan, ahora al parecer me tocaba explicarle ésta…

Por supuesto, siempre podía abusar de su confianza y quitarme el marrón de encima. Decirle que era sólo una canción. Que esas cosas no pasan. Pero sí que pasan. Así que aproveché la ocasión para hablarle del tema. Le dije que nadie tenía que pegarle, nunca, bajo ninguna circunstancia. Debió verme tan seria que me contestó: “si a mí me pegaran me defendería dándole una patada” (para algo es cinturón amarillo-naranja de Kárate, supongo). Entonces le expliqué que la cosa no era tan sencilla, que nadie se casa con un maltratador sabiendo que lo es, que cuando a una mujer le pegan por primera vez le pilla tan de sorpresa que ni siquiera puede reaccionar. Pero que a partir de ahí sólo hay una cosa que debas hacer: salir de donde estés, denunciarlo a la policía, y contárselo a las personas que te quieren. Aunque no sea más que una torta. Aunque te pidan perdón inmediatamente.

Entonces ella me dijo

– Bueno, una torta no es para tanto.

Yo estaba alucinando.

– Cómo que no es para tanto? Claro que lo es. Nadie tiene que pegarte, ni una torta, ni media. Ni levantarte la mano siquiera. Cómo que no es para tanto, Paula?

– Es que en el cole a veces nos peleamos y nos pegamos, pero luego hacemos las paces…

Le expliqué por qué era diferente. Le hablé de los maltratadores. Le dije que un hombre que le pega a una mujer no es un hombre. Es una mierda. Un cobarde. Y sí, le conté, hay hombres que les pegan a sus mujeres, porque están enfadados, porque les ha ido mal en el trabajo, porque han bebido demasiado alcohol, por celos. Ésos son sus motivos, los que ellos dan. Pero ninguno es una razón. Porque nunca, jamás, existen razones para pegarle a una mujer.

Cuando llegó Chema y se lo conté, se quedó como yo, a cuadros. Volvimos a hablar con ella, esta vez los 2, pasándonos la pelota, sólo para afianzar: Que un maltratador no es un hombre. Que para empezar, no debe dejar jamás que su pareja le falte al respeto, que le grite o que la insulte. Mucho menos que le pegue.

Y que eso no debe ser ningún deseo.

Espero que le haya quedado claro…

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