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Son tantas las pelis que me he metido entre pecho y espalda desde que acabé la carrera que si supiera escribir críticas cinematográficas éste se habría convertido hace tiempo en un blog monotemático. Por suerte o por desgracia, no es el caso. Así que me conformo con, de vez en cuando, colgar alguna comparativa de pelis fiesteras de esas de palomitas que veo yo. Yeah 😎

En esta ocasión, y al hilo del último post de mi amigo Raúl, las pelis que voy a recomendaros son pelis duras (unas más que otras), incómodas de ver a ratos y nada, nada comerciales (salvo que hablemos de cine gafapastil, que entonces sí). Y sí, todas ellas tienen un denominador común: los protas -y algunos extras- son personas con discapacidad (física, psíquica y cognitiva).

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En la primera y más amable del pack, ‘The station agent‘ (T. McCarthy, 2003), Finbar McBride, un hombre con acondroplasia (interpretado por un fantástico P. Dinklage), misántropo de manual y amante de los trenes, decide cerrar su negocio y enclaustarse en una vieja estación abandonada, en mitad de ninguna parte. Sin embargo, el tiro le sale por la culata cuando Joe, el dependiente de un puesto de comida ambulante, se empeña en entablar amistad con él.

the station agent

Especialmente interesante, o a mí me lo pareció, es la actitud de Fin, completamente tensa, a la defensiva, ante un Joe al que el hecho de que éste sea o no enano parece importarle una mierda.

– Alguna vez has estado enamorado, Fin?

– Sí.

– Qué pasó?

– Yo era joven y… estaba enfadado.

Y no voy a contaros más…  Yo la vi sin saber de qué iba y sin que nadie me la recomendara, o lo que es lo mismo, sin expectativas creadas, y me pareció una verdadera delicia. Os la recomiendo muchísimo.

Cualquier mañana de éstas me la fumo otra vez.

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La segunda es algo más durilla. Si ‘The station agent’ se la recomendaría a todo el mundo, con ‘Camille Claudel 1915‘ (B. Dumont, 2013) me lo pensaría dos veces. Y no porque no me gustara. ME ENCANTÓ. Y mira que no era yo muy fan de la Binoche… Pero, las cosas como son, en esta cinta está que se sale. Impresionante de verdad.

‘No sé por qué estoy aquí (…) Estoy encarcelada como una criminal. Peor. Sin ningún abogado’.

Camille_Claudel_1915-867207697-mainHermana del escritor Paul Claudel y examante del conocido escultor Rodin, Camile es ingresada por su familia, contra su voluntad, en un asilo para mujeres con discapacidad pśiquica y cognitiva (todo en el mismo saco) tras ser diagnosticada de manía persecutoria. Su particular lucha por mantener la cordura sin renunciar a todo aquello que la hace diferente, la consumirá a lo largo de 97 minutos.

‘Aquí es muy difícil vivir, sabes, Paul? Hay reglas, formas de adaptarse a vivir… es muy difícil cambiar estas cosas. Hay mucho ruido… No entiendo por qué no me sacas de aquí’.

Hablamos de una peli lenta. Mucho. Lo que se traducirá en larga para algunos. Aburrida incluso. Muchos planos de la Binoche enfrascada en sus pensamientos, con la cara lavá eso sí, en los que pasa de la risa al llanto. Pero pa’gustos, colores. A mí me pareció una buena invitación a reflexionar sobre cómo se construye eso que llamamos enfermedad mental.

Personalmente reconozco tener mis reservas sobre el modo en que psiquiatras y psicólogos juegan a etiquetar comportamientos ajenos, patologizándolos y enfrentándolos a un modelo cultural de normalidad en que el género y la aceptación (o no) de roles jugarán un papel fundamental, algo que queda bastante bien reflejado en esta cinta.

‘Ella era una gran artista –escribe su hermano Paul– y su orgullo y su desprecio por el futuro previsible eran sin límites’.

Respecto a si es éticamente correcto o no rodar en un manicomio real, rodeada de personas con discapacidad psíquica (y cognitiva en muchos casos)… supongo que es discutible. Como casi todo en esta vida. Yo, siempre y cuando las personas que hacen de extras lo hagan voluntariamente, no veo dónde está el problema. De hecho, el paternalismo de críticos como Boyero, que se rasgó las vestiduras en su día, cuando probablemente no lo habría hecho si los extras fueran personas con discapacidad sensorial o física, me resulta infinitamente más difícil de digerir que el hecho de  ver a una mujer babeando, haciendo aspavientos o gritando, y saber que no está actuando en absoluto.

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oasis-coverY de menos (incómoda, dura, dramática) a más, es como llegamos hasta la tercera de las pelis que quería recomendar en ese post.

Ésta sí que sí, sólo para los muyyy cafeteros: ‘Oasis‘ (Chang-dong Lee, 2002), una historia de amor entre un hombre con discapacidad, aparentemente psíquica y cognitiva, y una mujer con parálisis cerebral.

Difícil de ver, MUY difícil a ratos, esta cinta te clava los párpados para que no los cierres, para que te sea imposible mirar hacia otro lado. Escenas crudísimas compensadas por otras tremendamente tiernas. Y de fondo, el debate de la autodeterminación, de la dignidad y de la sexualidad de personas con diversidad funcional (aquí el tema género también juega un papel importante), todo ello en el contexto político-social de un país como Corea del Sur. Échale hilo a la cometa.

Como curiosidad, la -polémica para algun@s- escena del corto Cuerdas en que el niño con parálisis cerebral se visualiza a sí mismo bailando con la prota, es sospechosamente parecida a una escena de esta peli.

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Así que nada, si ya habéis visto ‘Ocho apellidos vascos’ y no sabéis qué ver este finde… Luego me contáis 🙂

‘Regular Sized Chick’ / Stephen Trask (B.S.O. ‘The Station Agent’)

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“- Qué bonito! – El qué? Qué es bonito? – La vida” (Amour, Haneke)

Me despierto a esa hora en que sólo los pájaros tienen algo que decir. Me pongo lo primero que pillo del montón de ropa a medio poner, le engancho la correa a Brownie, pillo sus bolsas y dejo que me arrastre.

Al salir del ascensor vemos a una chica sentada en un poyete  de los de fuera. Parece alta. Pelo largo, rubio. Pantalones inexistentes. Tacones enormes. Tiene la cara tapada con ambas manos y, antes incluso de abrir la puerta del portal, su llanto llega hasta nosotros. Dudo un segundo si preguntarle qué le pasa y finalmente giro a la derecha. Brownie sin embargo no se lo ha pensado y se queda atrás dando latigazos con su rabo y tratando de lamerle la cara. Tiro suavemente de él y abrimos la segunda puerta, la de hierro grande.

Ya en la calle, sentado en uno de esos absurdos maceteros de piedra sin planta dentro, un chico de aproximadamente la misma edad parece esperar. Brow, por supuesto, hace el amago de acercarse, pero esta vez lo veo venir y giramos a la izquierda sin miramientos.

Cuando regresamos, la chica y el chico están juntos en la acera. Ella llorando aún, él hablándole en voz muy baja, sin tocarla. Deben rondar los 18, una edad la mar de mala pa’según qué cosas… Brownie los ignora, porque cuando vuelve de su paseo lo hace jugando con la correa y no quiere saber na’de nadie. Yo trato de hacer lo mismo aunque mentalmente echo cuentas de los años de tranquilidad que me quedan hasta que Paula……….

(…)

Entrar en casa y no encontrar a Wilma esperándome al otro lado de la puerta es como sentir un brazo que ya no tienes. Es el amago de usarlo lo que te devuelve a la realidad. A una realidad de mierda.

(…)

Me pongo un café y me asomo al ventanal del salón, ese que da al patio comunitario. Echo de menos mi antiguo balcón. Salir y observar a la gente que vuelve a su casa andando muy despacito después de toda la noche de juerga. Mirar desde arriba los naranjos.

Aquí no hay naranjos. Sólo un limonero. Uno que el portero no riega. A veces lo observo cuando pasa con la manguera por entre los parterres, derramando agua mientras va de uno a otro, evitando cuidadosamente mirar atrás, donde el pobre limonero se seca a ojos vista. No logro imaginar qué puede haber hecho para merecer semejante castigo, pero con este calor no tardará en morir.

Luego, como cada mañana, busco al único vecino que siempre está despierto a esta hora, un señor mayor de escaso pelo cano que se pasea por su casa en pantalones de pijama y repasa la prensa en papel, como toda la vida, mientras sostiene su taza con la mano izquierda. Hoy sin embargo se ve que me he asomado un poco más temprano que de costumbre, porque su salón está vacío.

En la habitación de al lado, con la cama orientada hacia el ventanal, distingo unos pies y, un poco más arriba, unos boxers de rayas rojas. Me siento un poco voayeur, aunque no haya sido yo quien ha decidido no echar las cortinas. Pasado el primer arrebato de culpa me fijo mejor. Es una cama individual. Al menos desde aquí parece ridículamente pequeña. Sin sábana de arriba. Si yo viviera sola me compraría el colchón más grande que hubiera y dormiría en diagonal todas las noches…

(…)

Nada que hacer. Esperar notas, poco más. Tengo a Silva frente a mí pero a quien yo esperaba era a Camilleri. Es como cuando tengo antojo de mexicano y comemos pasta. Miro el de Silva. ‘La marca del meridiano’. Lo abro, lo hojeo y lo dejo donde estaba.

Enciendo el portátil y miro la cartelera de la Diputación. Ponen Amor, de Haneke. “Una pareja de 80 años (each)… un infarto y una hemiplejia… su amor se verá puesto a prueba…” Mmm. Sí. Definitivamente tiene pinta de fiestera, de las que me gustan a mí. No se hable más. Adjudicado Haneke por 4 pavos la entrada 😀 .

(…)

amour-739x1024 (1)Pffff. Fiestera es poco. Hacía tiempo que una peli no me sacudía de esta forma. Con un pellizco en el estómago salgo del cine y mando un wasap. Camino de casa pienso en el Escocés, tal vez por todas esas escenas en que el marido le lava el pelo, la ayuda a levantarse del water, le da la comida… Es difícil de explicar y supongo que imposible de entender, pero probablemente sean mis recuerdos más bonitos de nuestros últimos años juntos.

Siempre pensé que envejecería junto al Escocés. Saliendo del ‘Amor’ me doy cuenta de que ahora ninguna vejez estará a la altura de aquella que había imaginado, lo que me pone tremendamente triste… Y me consuelo un poco pensando que con mi historial yo no llegaré a vieja.

Ya en casa enciendo el portátil con ánimo de escribir. Es tarde, pero eso no me preocupa. Ya no quedan trabajos por hacer ni tengo nada que estudiar. Mañana volverá a ser domingo, como hoy.

Y justo cuando le doy a “Nueva entrada”, me llega un wasap. “Puedo felicitarte ya?“. Y al wasap le sigue una llamada que me habla de tiempos pasados, cuando nos pasábamos horas al teléfono hablando vaya usté a saber de qué.

Cuando cuelgo la sonrisa no me cabe en la cara. Y pienso en la peli que acabo de ver, tan dura. Y en que el día amaneció con una chica llorando. Y en las casualidades. Y en que contra todo pronóstico mañana ya no será domingo, sino sábado.

– ¿Por qué no dijiste que eras mecánico?
– Porque nadie me lo preguntó.

Parece que no, pero a lo tonto, a lo tonto, hace ya casi un año que no tiro del blog pa’recomendaros alguna peli de esas fiesteras que me gustan a mí 😎 …

Por suerte pa’ vosotros, este curso he cogido la optativa Trabajo Social y PERSONAS con discapacidad y me está encantando tantísimo tantísimo, que he decidido aprovechar este sitio para subir recomendaciones de todas las pelis que vaya viendo (y me gusten, se entiende) y guarden relación con el tema.

[Antes de seguir, aclarar que aunque use el término discapacidad lo hago únicamente por hacerme entender, porque gustarme me gusta casi tan poco como minusvalía… y como presiento que con este tema os voy a dar bastante la brasa, mejor lo voy a dejar aquí por hoy y voy directa a las pelis…]

He escogido estas dos para empezar porque yendo básicamente de lo mismo (personas con discapacidad mental), lo hacen desde contextos y enfoques muy diferentes.

Así, mientras que la primera, ‘Elling’ ( Petter Naess, 2001), tiene lugar en Noruega – estado del bienestar altamente proteccionista, con políticas sociales inclusivas- , la segunda, ‘La isla interior’ (Félix Sabroso y Dunia Ayaso, 2009), tiene lugar en nuestro país – estado del bienestar mediterráneo por excelencia, con políticas sociales asistencialistas y sectoriales, y la familia como comodín de éstas.

Algo que, como podréis comprobar si las veis, viene a traducirse en la consideración de la discapacidad como una parte más de la persona, el derecho de ésta a recuperar el protagonismo de su propia vida, o la importancia de sentirse  parte activa de la sociedad (‘Elling’), frente a la identificación de la persona con su discapacidad mental, la asunción de que se trata de un problema familiar y, como tal, es dentro de la familia donde debe resolverse, o el aislamiento (auto) impuesto y el ambiente opresivo y castrante de ‘La isla interior’.

En definitiva, dos historias que muestran a las claras cómo por muchas clasificaciones pretendidamente universales que utilicemos para etiquetar las discapacidades (y con ellas a las personas), aquéllas acaban redefiniéndose en función de la sociedad en que se encuentren éstas.

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‘El sexo nos hace hombres o mujeres… o las dos cosas’.

En un par de días me examino de antropología, una de las tres asignaturas que más me han gustado de este curso.

Quizá por eso, y porque uno de los temas que entran trata sobre sexo, género y sexualidad (que aunque lo parezca NO forman una cadena simbólica), esta noche me he calzado una peli que me bajé porque nos la recomendaron tanto el profesor de  sociología como el de antropología: ‘XXY’ (Lucía Puenzo, 2007).

Supongo que la mayoría de nosotros, nacidos con uno de los dos sexos considerados normales, no llegamos a plantearnos siquiera lo que debe ser nacer con un sexo que no encaja en ninguna de las dos categorías establecidas.

Aunque en realidad (y ésa es una de las cosas que he aprendido este año), no sólo hay 3 sexos… Hay hasta 5: masculino, femenino, hermafrodita puro (cuenta con ambos sexos), y pseudohermafroditas masculino y femenino (cuentan con un sexo y el fenotipo del sexo contrario).

Ambigüedad sexual lo llaman los médicos. En ese caso, lo mejor (según ellos) es decidir qué sexo es el dominante, operar (castrar) el otro y medicar al niñ@ hasta conseguir normalizarlo.

¿Pero qué pasaría si unos padres optaran por desoír las recomendaciones médicas, dejando que fuera su hij@ quien decidiera qué ser o no ser cuando alcanzara la pubertad?

Durillo, eh? Pues esta peli no va sólo de eso. Da un paso más.

Para muestra, las palabras de Álex (Inés Efron) a su padre (Ricardo Darín) cuando éste le asegura que estará a su lado cuando decida qué quiere ser:

‘¿Y si no hay nada que decidir?’

He buscado el traíler (porque me gustan más que a un tonto un lápiz, lo confieso)… Pero la verdad es que no voy a ponerlo, porque no sé cómo coño se las han arreglado pero destripan la peli de principio a fin.

En vez de eso, os voy a dejar un mini-diálogo entre la prota, Álex, y Álvaro, un chaval de su edad con el que tiene más que palabras:

Álvaro- Vos no sos… ?

Álex- Soy las dos cosas.

Álvaro- Pero eso no puede ser…!

Álex- Vos me vas a decir a mí qué es lo que puedo o no ser!

Álvaro- Pero te gustan los hombres o las mujeres?

Álex- No sé…

Un cinta que, lejos de ser morbosa, muestra con una gran sensibilidad un tema nada sencillo: el precio a pagar por ser diferente.

Una actriz, Inés Efron, a la que el personaje – uno de los más frágiles y duros que he visto – le sienta como un guante.

Yo desde luego os recomendaría a todos que la vierais. Bueno, a todos salvo a los seguidores de “Águila roja“… Lo digo porque esta noche, al acabar la peli, he tenido la suerte de ver cinco minutos (igual he exagerado y han sido sólo dos) y estoy casi segura de que a su lado esta cinta os iba a parecer un coñazo… 😀

(…)

PD.- Cinco sexos. CINCO¡¡¡ Y yo, por ahora, sólo he conocido (bíblicamente, se entiende) uno de ellos…  es lo que tiene dejarlo todo siempre pa’última hora 8)

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Escrito por: Bloody el 27 Mar 2009 –

Hay mucha gente que no termina de sentirse cómoda yendo sola al cine. No es mi caso. Esta semana sin ir más lejos me he puesto las pilas, y me he tragado 4 pelis en pantalla grande (que es como hay que verlas): el lunes hice doblete: ‘The visitor’ y ‘Capitán Abu Raed’, el miércoles le tocó el turno a Guillermo Arriaga con ‘Lejos de tierra quemada’ y el jueves, después de leer el post de Psiqui, fui a ver ‘Blindness’. Peliculón, por cierto.

Tras ver la primera, ‘The visitor’, de Tom McCarthy, entendí por qué habian nominado a Richard Jenkins como mejor actor para los Oscar de este año, incluso con un papel tan poco lucido como el que interpreta. Y es que Richard Jenkins es uno de esos actores que a todos nos suena de verlo en papeles secundarios (aunque pocos son los que conocen su nombre) cuando lo cierto es que de secundario no tiene nada. Y en éste, su primer papel protagonista, sencillamente se sale.

Walter (Richard Jenkins) es un viudo de mediana edad, profesor de universidad y aficionado a la música clásica, que vive atrapado en una soledad tan densa e impermeable que hace que el espectador sienta pánico de llegar a verse reflejado en él.

‘Finjo estar ocupado. Que estoy trabajando. Que escribo. Lo cierto es que hace mucho tiempo que no estoy trabajando en nada. No estoy haciendo nada.’

Pero a veces pasan cosas en la vida. Cosas con las que uno no cuenta…

Algo así le sucede a Walter cuando descubre que una pareja está instalada en su piso de Nueva York, al que hace años que no va y donde tiene que pasar unos días mientras defiende una ponencia en un congreso. Tras aclarar el malentendido, Walter permite a la pareja, ambos inmigrantes (él sirio, ella senegalesa), compartir su casa con él mientras buscan otro lugar donde vivir. A cambio, Tarek (Haaz Sleiman), su nuevo compañero de piso, se ofrece a enseñarle a tocar el yembé. Aunque no será lo único que Walter aprenderá de él…

‘The visitor’ lo tiene todo para pasar desapercibida en la mayoría de las carteleras: no hay actores conocidos, el sexo brilla por su ausencia… sin embargo, si tenéis la oportunidad de verla, yo os recomendaría que no os la perdierais.



Os dejo el trailer, por si queréis verlo. Yo prefiero no hacerlo e ir a ver una peli sin saber de qué va, dejándome guiar por los actores, el director, o simplemente porque me guste el título… Y hablando de títulos, creo que han hecho muy bien en no traducir éste. Yo al menos no habría sabido cómo hacerlo.

visitor
1 (social) invitado,-a: you’ve got a visitor, tienes visita
2 (de un museo, ciudad) visitante
3 (en un hotel) cliente
4 (en un país, estado) forastero,-a.

Así que ya sabéis, este finde no os quedéis en casa… id al cine!!!!


Me encantan las pelícuas de Miguel Albaladejo, al menos las que he visto hasta ahora. Me gusta que salgan sus amigos (Elvira Lindo) y familiares (Geli Albaladejo) haciendo pequeños cameos. Y me gusta pensar que el cine español existe más allá de los taquillazos de Torrente.

Esta película, ‘Cachorro’, no rompió taquillas, a pesar de meter el dedo en la llaga en un tema que, en el siglo y en el país que estamos, sigue creando polémica social: el de las adopciones/acogidas de menores por parte de personas homosexuales.

Es cierto que relacionar el hecho de ser unos buenos padres (biológicos, adoptivos o de acogida) con la opción sexual de cada cual puede parecer tan absurdo (lo es, de hecho) como aventurar si un niño va a ser buen o mal estudiante basándose en que prefiera los perros a los gatos. O en que no le gusten los bichos.

Sin embargo, por estúpido que parezca, hay gente que bajo ningún concepto acepta la adopción u acogida por parte de personas homosexuales, aduciendo que éstos son un mal referente para los niños. ¿Porque son peores personas? Qué va, es mucho más simple…! porque su opción sexual no es la normal…  y ya se sabe, los niños imitan lo que ven.

Hay quien se siente un poco más abierto y acepta este tipo de adopciones. Eso sí, como el que elige el menor de los males (“si hay niños que van a morirse o a quedarse en los orfanatos…”), en ningún caso porque lo vean equiparable a una adopción por parte de padres heteros.

Por último están los tolerantes de boquilla (mis favoritos), que no tienen ningún problema con los homosexuales, de hecho, incluso tienen amigos gays!  :D, y si se oponen a este tipo de acogidas es sólo por el bien del niño… (qué arte!)

Y es que ya se sabe lo hijos de puta que son el resto de los niños en el cole… ¿qué va a pasar cuando se metan con él por tener dos papás /mamás? ¿cómo lo va a explicar? No, si visto así… lo mejor es evitarle ese mal trago, claaaaro…

Lo que yo me pregunto es si será eso muy diferente a tener que explicar que tu papá/mamá se ha quedado sin trabajo y por eso llevas la misma mochila del año pasado. O a explicar que tu papá y tu mamá ya no viven juntos. O por qué tus papás no son chinos y tú sí lo eres. O por qué no comes jamón, con lo bueno que está.

Yo, así, sin ser psicóloga ni na’, diría que no. Es más, creo que cualquier cosa, por nimia que sea, que se salga de lo habitual (que no de lo normal) puede convertir a un niño en protagonista involuntario de su entorno. Y para eso están los profesores y los padres, para evitar que estas anormalidades pasen de ser algo anecdótico a convertirse en algo discriminatorio.

Quizá por eso esta última actitud me parece la peor de todas, porque con este tipo de argumentos no sólo pretenden estar salvando a los niños de esa discriminación a la que supuestamente se verían sometidos, sino que se consigue afianzar los prejuicios (que evidentemente no reconocen tener) basándolos en un “a mí tampoco me gusta, pero la sociedad es así…“. Como si la sociedad no pudiera evolucionar.  Como si no fuera responsabilidad de todos luchar para que lo haga.

Yo debo ser muy obtusa, pero sigo sin ver la relación que puede haber entre ser un buen padre (o madre) y la opción sexual personal. En mi caso, que he pasado por un proceso de adopción para tener a mi hija, la psicóloga no me hizo preguntas especialmente explícitas en lo tocante al sexo. Imagino que porque lo que me guste a mí hacer o dejar de hacer en la cama, y la educación que vaya a darle a mi hija no tienen nada que ver. Si lo tuviera, qué pasaría si, aún siendo heterosexual practicara el sexo anal con mi pareja (o con quien me diera la real gana)? O el sexo oral? Afectaría eso a mi calidad como madre? Y si mañana me enamorase de una mujer? O Chema de un hombre? Cambiaría eso en algo lo que sentimos por nuestra hija? Necesitaríamos examinarnos de nuevo como quien pasa la ITV? Deberían en ese caso los servicios sociales retirarnos la custodia por su bien?

Respecto a los que defienden que un niño/a necesita un padre y una madre porque cada uno le aporta algo distinto según su género y sin uno de los dos su desarrollo emocional se queda cojo, en mi opinión, que en una sociedad que lucha tanto (al menos de boquilla) por la igualdad entre hombres y mujeres sigan existiendo estos roles, este concepto de la complementariedad basado en algo socialmente construido como es el género, es un sinsentido. No se trata de que uno de los padres “haga de” madre. Se trata de aportar lo mejor de cada cual. Hay familias monoparentales, padres separados / madres solteras, que crían hijos perfectamente sanos emocionalmente. No veo porqué tendría que ser un problema que todo ese amor, cariño, cuidados y educación venga de dos fuentes, independientemente de su sexo. Al final, estamos hablando de PERSONAS.

Así es como yo lo veo. Cada uno tendrá su opinión, por supuesto. Todos los cambios sociales llevan su tiempo, pero yo confío en que nuestra sociedad vaya poco a poco asimilando esta lucha de igualdad de derechos. Sin perder en ningún momento de vista que por encima de todo, está nuestro deber como sociedad de proporcionarle al niño la mejor familia posible, sea ésta homo, hetero o monoparental.

Ser padre no es ninguna obligación (o no debería). Es una responsabilidad elegida que cada cual asume según sus valores. Y los valores no dependen de si llenas el carrito con carne o con pescado. Dependen de la educación, de la sensibilidad, de la experiencia, de la tolerancia hacia lo que no entendemos (con lo que entendemos no es tolerancia, es otra cosa; yo por lo menos me siento tolerante con los votantes de derechas, no con los homosexuales, jeje).

Es cierto que durante los últimos años hemos conseguido que las cosas avancen, mal que les pese a algunos, pero no podemos quedarnos ahí. No mientras en este país aún haya personas que deban demostrar lo que a otros se nos da por supuesto a causa de su opción sexual. Eso no sólo es injusto. Es anticonstitucional.

Éste es el trailer de la película. Si podéis, vedla.